3Doodler: bolígrafo para hacer garabatos en 3D

El 3Doodler es un bolígrafo extraño: no usa la tinta asesina que atraviesa hojas, pantalones y suelos por igual sino un tipo específico de plástico llamado ABS y PLA. Dicho plástico sale caliente del bolígrafo y al enfriarse se solidifica, lo que nos permite esculpir en el aire esos garabatos que jamás deberían salir a la luz pública.

El primer impedimento que se puede encontrar uno a la hora de usar el 3Doodler es la ausencia de una caperuza que roer; además, el bolígrafo debe estar siempre enchufado para calentar el plástico, así que los actos reflejos como morderlo o guardarlo en la oreja pueden resultar un poco peligrosos. Escribirse recordatorios en la mano tampoco parece muy recomendable porque luego se solidifican, hay que guardarlos, cuidarlos y se nos queda toda la casa inundada de palabras sueltas, lo que conlleva una sesión de limpieza que a su vez conlleva un mínimo de organización que a su vez conlleva, bueno, ser otra persona.

Podéis apoyar el proyecto en Kickstarter; como nota informativa diré que de los 30.000 dólares necesarios para su realización, en estos momentos llevan ni más ni menos que 606.639.

Visto en TICBeat gracias a Cristina

Flask Tie: la petaca en la corbata

Flask Tie es, más que un objeto, una forma de vida: alcoholizarse en la oficina es un hábito común en esta sociedad avocada a su destrucción final (sí, voy a estar diciendo cosas así toda la semana).

La corbata posee en su interior una especie de helado flash que uno debe rellenar con la bebida que mejor le siente a las ocho de la mañana. O sea, whisky. Podrá acceder a ella siempre que quiera mediante un chupete instalado en el extremo de la corbata. La imagen que demos será rara, claro, pero es de suponer que en la oficina uno está bajo mucho estrés del que chuparse la corbata es sólo una consecuencia más.

Tan sólo un detalle: cuando la oficina se anime y la gente empiece a atarse las corbatas en la cabeza, hay que tener cuidado con los goteos y la mezcla alcohol-ojos, que no siempre sale como cabría desear.

Visto en Like Cool

 

Luz ambiental con la lámpara Tetris

Tener en la mesa o en el salón siete bloques de Tetris tamaño King Size ya es atractivo por si mismo. Si además los podemos enchufar a la corriente y ver como se van encendiendo cada vez que ponemos una pieza encima de la estructura, el resultado ya es espectacular. Al menos desde el punto de vista de un ex-adicto al popular videojuego ruso.

La estructura resultante de la lámpara Tetris es una lámpara de luz ambiental especialmente original. Se compone de 7 piezas de diferentes colores y tamaños. Una de ellas, la azul, lleva un cable para conectarla a la corriente. A partir de ahí, todas las piezas que se pongan encima se encenderán automáticamente en cuanto entren en contacto.

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Caja de comida, sólo para casos de emergencia

¿Cómo evitar las incontrolables ganas de ponerse a comer galletas, caramelos, frutos secos o cualquiera de las delicias que la sociedad moderna pone a nuestro alcance? A veces olvidamos que esa adicción tiene efectos secundarios mórbidos y desagradables a la vista de las personas del sexo opuesto.

Evitar la tentación es imposible, eso está demostrado por numerosos estudios científicos, así que, lo único que podemos hacer, es tomarnos el tema a cachondeo gracias a tonterías como esta: Una Caja de Comida para Casos de Emergencia.

Tienda QueLoVendan

Una regla que mide en píxeles

Usar el píxel como medida para la realidad puede parecer, en principio, una desventaja. Cuando digamos aquello de "no hay mujeres feas sino resoluciones bajas" seremos los únicos en esbozar una sonrisa; y, seguramente, cuando vengan a traernos los muebles pedidos a medida por teléfono los transportistas esbozarán una sonrisa, sí, pero ligeramente diferente, de esas que no enseñan los dientes porque les tiembla el labio superior y les sale un hilillo de sangre de las orejas.

En realidad, la regla que mide en píxeles de UI Stencils está concebida para diseñar páginas web a tamaño real y de forma clásica; o sea, garabatear un folio aceitoso con cuatro Plastidecor mientras se come, con las curvas resultantes de pintar sobre migajas estampadas en el folio a modo de sarpullidos de inspiración momentánea. Porque siempre, siempre que uno pasa un lápiz sobre una regla intentando realizar una línea recta, siempre, siempre hay una migaja que se lo impide. Estará sobre el folio o bajo él, acechando, limándose las asperezas, esperando el momento oportuno para colarse, destrozar el diseño y recordarte que cuando se come, se come, y cuando se diseña, se diseña.

Visto en Microsiervos

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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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