Cómo conseguir unos pechos brillantes

Es posible que alguna fémina sienta la necesidad de resaltar sus pechos y transformarlos en dos signos de exclamación. No es común y dudo mucho que sea recomendable para entrevistas de trabajo, pero en cualquier caso aquí están estos Pezones LEDs, ideales para, bueno, gente que quiera Pezones LEDs.

Sí, lo habéis adivinado: hoy estoy un poco vago (es uno de esos días en los que siento la gravedad, ¿me entendéis?) y no voy a profundizar en el tema en cuestión. Por suerte, da la casualidad de que coincido plenamente con el gran Tim Minchin, así que prefiero que él hable por mí:

Lo queremos necesitamos para QueLoVendanX.com.
De momento nos hemos de conformar con los pasties fluorescentes.
Visto en Dude I want that

Disfraz triste de perro zombi

Este debe de ser uno de los peores disfraces para perros jamás realizados, y por eso precisamente merece ser reseñado en NPC. Se supone que representa a un perro zombi con harapos (?), de lo que se deduce que ese perro iba vestido cuando lo transformaron en zombi (?).

Y sí: eso que veis es una gorra de cerebro. Y está muy bien, sin embargo. Es uno de esos complementos que pueden hacer de la noche del sábado algo inolvidable, sobre todo para aquellos que te la roben después de darte una más que merecida caricia colectiva.

Por último, decir que el modelo elegido parece extrañamente feliz y eso lo hace menos creíble. Pero más adorable. Así que el balance general es un lo compraría por la gorra de cerebro sabiendo que luego me arrepentiré.

Visto en Geekologie

Sujetadores gemelos que cambian de color y patrón cuando entran en contacto

No he visto Frozen, la última (o penúltima, no lo sé) película de Disney. Parece ser que va de dos hermanas que se quieren mucho y se salvan la una a la otra. Esa misma información deben de tener los japoneses de Triumph, que han diseñado un pack de sujetadores gemelos basados en la película con unas características poco comunes.

El sujetador cambia de color y de patrón cuando entran en contacto con su sujetador gemelo. Para añadir algo más de color, cada uno de ellos lleva un corazón en el que se lee hermana mayor o hermana pequeña. O sea que, en teoría, deberían ser portador por hermanas. Supongo que a estas alturas del texto vuestras fantasías se deben haber disparado, así que mejor que veáis el vídeo.

¿Me gusta? Sí. ¿Es práctico? No. Las situaciones en las que puedo imaginar a dos hermanas en sujetador se limitan a mis tías yendo de compras o a una orgía (sin ellas, a poder ser). Y en una orgía, por mucho que me duela decirlo, la lencería no juega un papel esencial. El interés se centra en otras cosas. En la cantidad, por ejemplo. Y en la urgencia destilada de la imposibilidad de poder tocar todo en un lapso miserable de tiempo. Realmente es una experiencia muy estresante. Y cara, que la merienda de después no se paga sola y supone una verdadera inversión en sobaos.

Visto en Metro

Sacos de dormir heroicos

Esto funciona más o menos así: te invitan a una acampada y accedes porque hace demasiados años que no colocas tu cuerpo a la intemperie y sientes curiosidad por su reacción. Igual implosiona, grita por los poros o evoluciona sacando miles de tentáculos que rastrean el bosque en busca de un router. El caso es que aceptas. Y ya que lo haces, lo haces bien.

Llega la hora de dormir bajo las estrellas. Hasta el momento no te ha dado ningún ataque de ansiedad; hay 3G, así que lo llevas bien. Tus compañeros han montado la tienda de campaña mientras tú intentabas sacarte una rama del zapato. Os ha llevado la misma cantidad de tiempo conseguir ambas metas. Todos han preparado sus sacos de dormir raídos y mohosos por su vida aventurera repleta de emociones. Te hablan de sus virtudes, su capacidad para aislar el frío gracias a capas de materiales que para ti suenan todos a adamantium.

Así que te pones tu saco de dormir de Iron Man en la tienda de campaña y sales al exterior. Sabes que tu saco es el mejor (es el maldito Iron Man) y todos esos runners paganos van a aprender una lección. Miras a tu alrededor: una chica le está dando una sesión de reiki a un barbas; un tipo ha sacado una guitarra y murmura letras propias porque todavía no está seguro de sus sentimientos (se asegura de decir eso en voz alta para que quede clara su profundidad emocional); la otra chica te mira en un descuido y aprovechas la oportunidad para alzar la mano y hacer como que le lanzas un rayo de energía. Ella sonríe y levanta un pulgar. Y mira hacia otro lado.

Y decides ser tú mismo. Te sientas a la mesa con tu saco de Iron Man, comes como un cerdo, te emborrachas en menos de una hora y te das una vuelta por el bosque pensando que puedes hacerlo, ya que gracias a tu maravilloso traje puedes dormir en cualquier sitio. Forma parte de ti. Y además recicla la orina. Estás seguro de eso, sí. De las películas o de los cómics, pero lo dicen en algún sitio. Pues ya está, a echar la noche.

Amaneces en lo alto de una colina enfundado en un saco de dormir de Iron Man meado y vomitado. Despiertas por el ruido de unas hélices de helicóptero que da vueltas sobre ti. Y entonces piensas algo que sólo puede pensar alguien al que todavía no se ha pasado la borrachera: en la tienda de campaña no vi ningún helicóptero, ¿dónde lo guardaban? Así que señalas al helicóptero y gritas "¡jamás me cogeréis vivo!" y echas a correr por el bosque. Te capturan en menos de diez minutos. Descubres que son guardias forestales. Atas cabos. Te llevan junto a tus compañeros. Se alegran de que estés vivo. No es un sentimiento recíproco pero sonríes igualmente, te rascas la nuca y pides perdón aunque te dé igual recibirlo.

Te quitas el saco de dormir, te cambias de ropa y mientras el resto desmonta la tienda de campaña tú te alegras de que todavía haya conexión 3G, ya que tienes algo importante que tuitear: Finde en la montaña durmiendo bajo las estrellas. Respirando. Paz absoluta. Descansando de la ciudad con amigos. #naturalezaviva #reiki #conexióninterior

Visto en Geek Tyrant

Albornoz Breaking Bad

Albornoz Breaking Bad

Albornoz de Breaking BadEl albornoz de Breaking Bad simula un traje de seguridad que utilizan sus protagonistas en un laboratorio clandestino de metanfetamina en la que probablemente sea la mejor serie de la televisión de la historia.

Una vez asumido eso podemos fijarnos en la capucha.

A primera vista se deduce que es una capucha estilo Jedi-yonqui, una capucha que dice "hey, no sabes cuántos secretos oculto porque no me puedes ver los ojos y eso te aterroriza, ¿eh?, ¿a que sí?, no lo niegues, reconócelo, y eso que en mis ojos sólo guardo los globos oculares: cuando veas lo que tengo en el garaje vas a transplantarte una cola sólo para agitarla en señal de frenesí." Ese mensaje se envía de igual forma tanto por los que dominan la Fuerza como por los que visten de táctel.

Desde luego, salir de la ducha y llevar esa capucha puesta envía un mensaje completamente diferente. "Me he quedado sin agua caliente antes de aclarar" será el más común, pero "me he quedado tan suave que sólo quiero que el sofá me absorba y llegar hasta el núcleo de la Tierra para echar una cabezada" también estará en el Top Five.

Ni que decir tiene que si vais a cocinar metanfetamina en casa es imprescindible por aquello de trabajar cómodo y con los bajos libres. Lo del traje de seguridad en los laboratorios es pura estética, ya sabéis.

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan



Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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