Zapatófonos

Estos veraniegos zapatos son obra de Alan Nguyen y su impresora 3d. En principio son zapatos para actuar como tales, pero si alguien quiere usarlos como una simple funda para iPhone nadie se lo va a impedir; desde luego, el móvil va a estar protegido.

La mayoría de robos de telefonía en su modalidad Paseo-Distracción tienen lugar a alturas que los ladrones llamarían "la zona cómoda", es decir, entre el pecho y la cintura. Las manos de bandidos están entrenadas para trabajar bajo esas condiciones de gravedad y cualquier ligera variación aumenta la dificultad del robo (los centros de entrenamiento de ladrones trabajan con maquinaria que controla las condiciones gravitatorias de la sala, así como las climáticas, y también son capaces de reproducir fielmente verbenas y fiestas locales en sus niveles más altos de dificultad y sólo para ladrones expertos).

Así que los zapatófonos, si bien llevan el móvil al fresco y tientan a cualquiera, se lo ponen realmente difícil a los ladrones por tener un acceso tan bajo. De hecho, se lo ponen tan difícil como al portador, al que más la vale no recibir demasiados mensajes si no quiere volver a caminar a cuatro patas. Sería irónico que los avances tecnológicos supusieran un retraso evolutivo.

Visto en Like Cool

La increíble chaqueta de comida

Las bolsitas de cierre zip que se usan para guardar el sándwich, olvidártelo al sol y luego comértelo húmedo y blandito son también el elemento principal de la Ziploc Bag Jacket.

Que uno quiera o no vestirse con su menú depende exclusivamente de dicho menú y de lo orgulloso que se sienta de sus aptitudes culinarias, así que aviso ya: un traje de espagueti a la boloñesa es una idea maravillosa, pero en la práctica es muy repugnante abrazar a alguien con eso puesto.

El otro fallo que se puede contemplar sin profundizar demasiado reside en los gorrones, esas criaturas que acechan en las esquinas, bajo las mesas, tras las puertas, semejantes a gárgolas, que dicen ser tus amigos y que en cuanto te vean la chaqueta van a hacerse un menú mental con un entrante, primer plato, segundo, postre y champán. Y no vas a poder decir que no porque las existencias están a la vista.

Y una cosa más respecto al traje de espagueti: hay una técnica para saber cuándo los espaguetis están listos, y es lanzando uno hacia un azulejo y si se pega, se puede comer (esto no está comprobado por ningún chef, pero yo lo hago igualmente porque soy un chapucero en todos los ámbitos de la vida). Pues bien, chicas: que uno lleve un traje de espagueti no da derecho a lanzarlo contra un azulejo para ver si es lo suficientemente maduro para establecer una relación. Está claro que no lo es: lleva un traje de espagueti.

Visto en Obvious Winner

 

Implantes de silicona Hello Kitty

Esto es maravilloso.

Un pecho femenino es venerable en sí mismo, posee sabiduría, sabe contornearse para seducir y conseguir lo que quiere, tiene una autonomía mitológica asociada y, lo mejor, un pezón. Pero si a todo eso le añadimos que puede tener la forma de Hello Kitty llegaremos a los límites de nuestra cordura con tan sólo imaginarlo.

La cuestión a plantearse sería si un pecho pierde su poder cuando deja de tener forma de pecho y pasa a ser la cara de un gato. ¿Podemos ser tan superficiales? Porque una teta es una teta y lo atractivo de una teta es el todo que forma la teta, la idea de teta, el concepto. Y el pezón.

Pero tristemente todo esto son sólo elucubraciones, ya que lo que veis en las fotografías no son implantes sino jabones de Hello Kitty. Parece que ha habido una ligera confusión en la red acerca del tema. Es bastante probable que el título del post sea mentira y cuente como desinformación y yo me merezca dar un paso más hacia el cadalso, pero así y todo creo que merece la pena reflexionar acerca de tetas con forma de gato, porque estoy seguro de que en algún momento futuro nos veremos en la tesitura de tener que enfrentarnos a ellas. Hay que estar preparado.

Visto en Gizmodiva

Esa odiosa pinza metálica es ahora un bolso imbatible

La pinza metálica es el mayor instrumento de tortura que uno puede encontrar en la oficina. Uno no puede distraerse frente a la pantalla pinzándose el dedo o lo próximo que verá será a la pinza llevándose el dedo tras un rastro de sangre. Son miserables, mezquinas y rastreras. Jamás soltarán aquello que hayan agarrado; sus fabricantes parecen haber adaptado el poder de la mandíbula del cocodrilo a un objeto que básicamente agarra folios; el poder sobrante lo invierte en generar un aura de maldad a su alrededor.

Ahora imaginad que eso es el guardián de vuestros gadgets. Es imbatible desde cualquier punto de vista, no teme a nada y nadie se atreverá a correr el riesgo de meter una mano ahí dentro para robar el pintalabios. Eso es lo que ha pensado Peter Bristol y ha dado en el clavo. El Clip Bag impone respeto, y eso es lo que tiene que hacer un bolso que no albergue ladrillos.

Visto en Oh Gizmo!

Sí: un traje de novia hecho con formularios de divorcio

En concreto se usaron 1.500 formularios de divorcio en su fabricación, pero todos eran fotocopias del mismo. La autora, Demi Barnes, tiene 15 años y también tiene muy claro de qué va todo esto.

La inocente Demi invirtió diez horas en el traje; su objetivo era simbolizar el hecho de que demasiada gente se apresura a la hora de casarse y acaba divorciándose. Esto demuestra, una vez más, que el problema de los divorcios radica en la velocidad, situándolos en el mismo plano que el sexo por frustración, las muertes por atragantamiento y el Tetris.

De hecho, es bastante probable que el funcionamiento de un matrimonio sea una cuestión de coordinar todos esos elementos. Y un perro, claro.

Visto en Neatorama

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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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