Don Alipio el 2 de Abril del 2008

Suponéos que habéis comprado un vino excelente para una velada al aire libre (un “picnic con opción a toqueteo”, que diría el poeta) y de repente os dáis cuenta de que no tenéis vasos, ¿Qué haríais? Verter el vino sobre la pareja y comenzar a lamer es una opción pero para la primera cita es un poco arriesgado. Menos mal que el diseñador Viktor Pucsek ha tenido una genial idea: convertir las etiquetas de las botellas en copas.
Es sencillo: la etiqueta se desprende, se abre y muestra un hueco donde podemos echar la bebida. Lo único malo que le veo es que, como queramos hacer una fiesta, habrá que comprar una botella por cada bebedor (aunque creo que eso es precisamente lo que querrán las bodegas). Bueno… eso y que hayan pegado la etiqueta tan bien que se rompa y no sirva para nada la innovación. A ver si algún fabricante de vino se apunta y usa la idea para que podamos experimentar.
Por cierto, no sé si vosotros habréis tenido la misma duda: ¿Tal mal visto está beber a morro, como siempre se ha hecho cuando no hay vasos?
Troy el 24 de Febrero del 2008
Esta es la forma como Google, de la mano de la agencia publicitaria Saatchi, está informando a los rusos de las bondades de su sistema de correo electrónico.
Seguro que, a partir de ahora, decir en Rusia “el Gmail me va muy lento” va a provocar risas entre la concurrencia, porque les falta añadir al mensaje el concepto “velocidad“, algo clave en un sistema como este.
Don Alipio el 26 de Diciembre del 2007
Del que probablemente es el compañero de piso del geek que se afeitaba así nos llega este precioso villacinco, prodigio de la música hecha por ordenador (bueno… con un componente):
Y todo para anunciar su página web de venta de componentes. No sé qué es mejor: el papel pintado de las paredes, su manera tan profesional de decir “Merry Christmas”, o la pasta que se ha ahorrado en publicidad.
Cómo está el patio…
Amy el 9 de Diciembre del 2007

Iams, una empresa de comida para perros, ha decidido publicitarse en los taxis de Londres.
¿Cómo? Pues con una campaña a la que han llamado “Happy dog”, es decir, “El perro feliz”.
Estos anuncios consisten en colocar el dibujo de
un perro en la ventana de atrás del coche con el objetivo de que mueva la cola cada vez que se
ponga en marcha el limpiaparabrisas.
La publicidad funciona así de fácil:
Don Alipio el 6 de Diciembre del 2007
Cuando me enseñaron estos tres anuncios dejé de tener dudas sobre qué hacen los creativos publicitarios para inspirarse cuando tienen una de esas frecuentes “crisis imaginativas”.
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