Perturbador: la muñeca que escupe bebida por un pecho cuando le aprietas el otro

Un tipo de cuarenta años que se ponga a gritar y a llorar en medio de la calle no conseguirá más que ser arrestado. Su error: no tener treinta y nueve años menos. Si ese fuera el caso, las madres harían cola con los pechos al aire y se pelearían por darle de mamar.

Y es injusto porque siempre se nos dice que no hay edad límite para nada: ni para el amor ni para los juegos ni para aprender a tocar el triángulo. Pero es mentira: para mamar y defecar sobre tu ropa sí hay edad límite (en el caso de la segunda también cuenta la ancianidad, claro.) Y es injusto, repito, porque esas dos cosas son precisamente los dos eventos más placenteros a los que uno puede aspirar. Así que estamos condenados a la infelicidad desde el principio.

Menos mal que en Japón son dados a buscar placeres donde aparentemente no los hay. Hoy toca una muñeca (un busto, más bien) que despide líquido por uno de sus pezones si uno aprieta y masajea el otro. Como podéis ver en el vídeo, es el último grito en las fiestas familiares a pesar de costar cerca de 5.000 euros, un precio acorde al sueño que representa. ¿La queremos para QuelovendanX? Sí ¿La tendremos? Yo sí. Y no soy precisamente de fiestas familiares.

Visto en Sploid

El decepcionante robot camarero

Este es mi segundo día sin café. Ayer estuve agonizando, viendo bebés en el techo y esas cosas que pasan cuando uno se intenta desenganchar. Así que hoy tenía que hablar de café, era inevitable, aunque sólo fuera mi excusa para decir que lo estoy dejando.

Cuando he visto que un robot japonés hacía café se ha iluminado mi día. Es cosa de una compañía japonesa llamada Nextage y, la verdad, deja bastante que desear. Sé que es difícil hacer robots. O, bueno, en realidad no lo sé, sólo lo deduzco porque a mí me resulta difícil pegar un póster en alineación con la pared; lo de los robots debería ser más complicado o vivo totalmente engañado.

El caso es que el robot que hace café es un tanto desesperante. Milagroso, sí, como todos los robots, pero falto de ritmo. Además, no sé si dejaría que una camarera que no mascara chicle con la boca abierta me sirviera; me sentiría raro. Y probablemente tuviera que volver al café para compensar esa sensación (sí, estoy buscando excusas para volver).

Visto en Kotaku

Libro de recetas hechas con condones. Japón, tenías que ser tú

Condom Meals I Want to Make for You es el título de un e-book que contiene 11 recetas cuya preparación requiere el uso de preservativos.

En principio no dicen nada de que los preservativos sean comestibles, pero allá cada uno con su dieta. Tampoco aclaran si hay un uso del preservativo como tal, una vez la comida está dentro y preparada para ser ingerida. Quiero pensar que no porque un dildo de arroz tres delicias me parece un concepto demasiado perturbador, aunque aunar placeres es uno de los mayores logros del ser humano, sólo superado por las tizas de colores.

Visto en Kotaku

Oh, sí: llega Hatoful Boyfriend, un simulador de ligar con palomas

Hatoful Boyfriend es un videojuego japonés cuyo objetivo es, bueno, que el jugador ligue con palomas. Sí. Para ello han encontrado una historia sólida donde las haya: la gripe aviar fue algo más que un susto. La raza humana arrasó con todo plumífero pululante que hubiera en las cercanías exceptuando a las palomas, que mutaron, pasaron a tener una inteligencia considerable (no leen a Sartre, pero los Mortadelos gozan de cierto éxito) y acabaron en una guerra de palomas contra humanos sin un resultado claro y una paz incómoda.

Años después, una alumna asiste a una especie de colegio mixto de palomas y humanos (o a lo mejor ella es la única humana, no lo tengo claro). Allí hay un científico loco al que hay que parar y, para llegar a él, el jugador tendrá que coquetear con palomas, llevárselas al nido o pasar una noche romántica cagando sobre catedrales.

En otras palabras, esto es una joya. Todavía no he tenido el placer de jugarlo, pero Víctor Navarro sí y su crónica hace que mire a las palomas de otra forma. Hay un feeling que no había tenido en cuenta hasta ahora.

Visto en Yorokobu

Figuras en lata desde Japón

De acuerdo: gente haciendo esculturas de lata hay mucha y, desde luego, hay verdaderas obras de arte. Quizás el trabajo del japonés Makaon no sea el más impresionante, pero yo diría que sí es el más simpático.

El Yoshi enlatado es tierno como sólo una figura hecha de latas de Heineken puede ser. Podría competir en la liga de los gatos y estoy seguro de que ganaría. Al fin y al cabo, Yoshi pone huevos; los gatos sólo ponen caras. Y, dejando aparte su capacidad para ser adorado, uno puede lamerlo en busca de restos de cerveza siempre y cuando se haya asegurado previamente de estar solo o acompañado de una persona lo suficientemente despreciable como para tolerar ese acto, aplaudirlo y repetirlo justo después.

Visto en Geeks are Sexy

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan



Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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