Bebé animatrónico

El bebé animatrónico de Chris Clarke es infinitamente más educado que cualquier bebé humano: no vomita, no llora, no grita y no te interrumpe correteando por el techo cuando te estás desenganchando de la heroína. Además, su forma de retorcerse en la desesperación humana es muy realista, como si presintiera que la factura telefónica de este mes va a ser brutal.

Su único defecto es que, bueno, no te incita a acunarlo. No digamos ya a darle pecho. Vamos, que da miedo. Que no me acerco a eso ni con una cota de mallas. Y de sacarlo a pasear ni hablemos, ¿para qué? ¿Para ligar con una lavadora? No, gracias, ya me centrifugo yo solo.

Visto en IEEE Spectrum

Asentidor Profesional

Basta de decir "sí" en voz baja. Basta de aceptar a medias, basta de estar de acuerdo: con El Asentidor Profesional podrás ejercitar el arte de asentir con ímpetu, asentir con gallardía, asentir como si no hubiera un mañana. Que tu "sí" derrumbe los edificios a tres kilómetros a la redonda, que todo el mundo sepa que has aceptado la propuesta, que has entendido el concepto. Basta de dudas, de momentos indecisos que sólo denotan una personalidad débil e irrisoria. Asiente. Hazlo por todas las personas que murieron sin poder dejar claro que estaban de acuerdo con la idea. Di que sí.
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Dados para pegar duro en el rol


Si te gustan los juegos de rol de verdad, de los de papel, lápiz, decenas de dados y toneladas de imaginación, entonces tendrás un montón de dados de 10 y también de 20, ¿verdad? Porque un dado es un dado, independientemente de la cantidad de caras que tenga, y pocas cosas se puede innovar ahí, ¿no? Pues error.

Porque claro, ¿para qué puede querer la gente un dado de 20 caras? Para jugar al rol. Casi seguro que no hay más motivos. Y cuando, en cualquier juego de rol, sueltas una leche de 20, ¿qué significa? Pues casi seguro que es un impacto crítico, una guantá de las buenas. Así que, ¿por qué no darle un poco más de espectacularidad y hacer que el dado se ilumine indicando tan feliz hecho?

Pues dicho y hecho. Si eres fan de los libros de D&D y similares seguro que sorprenderás a tus amigas en tu próxima partida con estos pedazos de dados que se iluminan cuando sueltas un impacto crítico. Y después de esto ya sólo queda que hagan un holograma con algún desmembramiento o algo así para ambientar aún más.

Visto en GeekAlerts

Reloj teclado numérico

Estos teclados numéricos de ordenador son únicos, se ajustan a la muñeca y dan la hora.

El funcionamiento es relativamente sencillo. Cada tecla dispone de una luz y al pulsar (casi) cualquier tecla, éstas comienzan a lucir en una secuencia cuyo orden indica la hora y luego los minutos. Por ejemplo, la secuencia de iluminación 0, 9, 1, 5 significaría que son las 9:15.

El reloj está disponible en una interesante variedad de colores y su precio ronda los 90$.

Visto en Fashionablegeek.

Asiento de conductor con reconocimiento de culo

"Un amor nunca es igual al siguiente. Un culo, tampoco." Ese es el concepto en el que se ha basado el Advanced Institute of Industrial Technology de Tokio para llevar a cabo un invento revolucionario: el asiento de conductor con reconocimiento de culo.


El funcionamiento es simple: uno se sienta y espera a que el asiento le reconozca (tiene un porcentaje de aciertos de un 98%). En caso de que resultes ser dueño de ambos, coche y culo, te dejará arrancar.

Esto cambia todo.

Frases clásicas de los robos en carretera como "¡sal del puto coche, joder!", o "¡mueve tu maldito culo o te encañono!", con todo el encanto que desprenden, van a caer en desuso.

Alguien tendrá que cambiar el diseño de los llaveros y hacer una especie de moldes anales, porque tener una sola llave para todas las puertas es la peor medida de seguridad del mundo.

Pero lo peor es el ámbito cotidiano: levantarte una mañana y que el coche se niegue a arrancar porque no te reconozca. Eso duele. Y más en ayunas. Puede acabar en una crisis de identidad que ni siquiera se solucionaría psicoanalizando al culo porque el culo no se puede tumbar en la camilla, ya que necesitaríamos un subculo para apoyarnos, y sin camilla uno no expresa la desesperación que le provoca la infinitud del universo de una forma confortable. No es lo mismo, vamos.

Visto en Technabob

Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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