We Vibe 4 Plus, vibrador para parejas con control remoto desde móvil

We Vibe 4 Plus suena a canción de Prince, pero en realidad es el Halcón Milenario de los vibradores; hace tantas cosas que el sexo sin él se convierte en un plato de macarrones sin salsa ni queso ni nada de nada.

Para empezar, sus 11 modos de vibración se controlan mediante una app desde el teléfono móvil que puede ser utilizada desde la otra punta del planeta. Es preferible, eso sí, hacerlo cuando la otra persona esté dispuesta y no cuando a uno le dé la gana.

Su diseño y su tamaño permiten que sea usado durante el sexo, de forma que aquel que cumple la función de penetrador (normalmente un hombre, pero sirve cualquier bien inmueble) sienta la vibración de We Vibe junto a su amada. Lo que se conoce como un vibrador solidario.

Y además uno puede hacer listas de reproducción combinando sus vibraciones favoritas, organizándolas como se desee (por temporadas, por ciclos lunares o por amantes). De esta forma se asegura un ritmo base sobre el que formar la experiencia sexual. Por supuesto, los más exquisitos querrán probar las listas de reproducción antes de la experiencia para que no fallen en el momento álgido; el truco es sencillo: se introduce el vibrador, se inicia la secuencia y se dice "Ea."

El resultado será, por ejemplo, algo como EAEaeaeAeAEAEAeaeaeAeaE-A-E-A-E-A-E-A-EAEAEAEeaeaeaeaEA. Esa grabación se manda a la interesada en forma de propuesta y acompañada de un formulario precontrato y ella podrá estudiar la base, ver las posibilidades que genera y concertar un encuentro si cree que la experiencia merecerá la pena. Si tu "Ea" está falto de inspiración o es extremadamente repetitivo quizás exija una revisión, lo lleve a un juzgado o solicite una subvención europea antes de aceptar el pacto.

(este procedimiento es opcional. Yo lo haría, por supuesto, si eso creara la más remota posibilidad de practicar sexo; aquellos que no estén en mi situación pueden simplemente usarlo)

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Petaca para el carajillo

Que se preparen en la oficina; a partir de ahora van a saber de lo que puedes llegar a ser capaz.

Tu objetivo a corto plazo va a ser imponer la moda de los carajillos en el centro de trabajo.

Para ello vas a necesitar el Extra Shoot Coffee Mug: Un kit compuesto por una mini-petaca y una cinta para adaptarla a la taza.

Si eso en sí mismo no causa suficiente impacto, puede utilizar el kit con alguna de nuestras tazas frikis.

Visto en Likecool

La imprescindible Silla sin Silla

La Silla sin Silla es un exoesqueleto que cumple la función primordial de una silla: servir de soporte para el culo y sus extensiones. El resto de usos de una silla (arma en peleas de bar, castigadora accidental de meñiques y objeto de deseo de las cabareteras) han sido vilmente olvidados para centrarse en el reposo.

El funcionamiento es sencillo: uno se viste con la Silla sin Silla, se coloca en la posición que le resulte más cómoda, presiona un botón y el exoesqueleto fija esa posición. Así, uno queda sentado en el aire y en principio no se le puede pedir más a la vida.

El problema aquí es el valor emocional que cada uno adjudique a su centro de reposo: está claro que una silla que te sigue a todos lados es fiel, pero también muy sumisa. Una silla cómoda a la que tengas que llegar se transforma en algo casi quimérico, una aspiración, un Monte del Destino de 20 euros, una gesta que te supone un esfuerzo después de un duro día sopesando el peso de tus genitales en la oficina. Es simplemente perfecta.

Es tan perfecta que una vez llegas a ella y consigues sentarte te recuerda que no has comprado el pan y te obliga a bajar de nuevo.

Visto en Oh Gizmo!

iFetch, lanzador de pelotas automático para perros (o para dueños con pocas luces)

iFetch, lanzapelotas para perrosUn regalo dice mucho acerca de la opinión que tenemos de la persona a la que va dirigido. Está claro que regalar las obras completas de Schopenhauer a tu mastín suizo le resultará halagador y probablemente te guiñe un ojo para hacerte saber que entiende tu aprecio hacia su inteligencia y lo comparte. Pero, más allá de las emociones vigentes entre dueño y señor, loables cuanto menos, es una mierda de regalo.

El iFetch, sin embargo, es infalible: no hay perro que se pueda resistir a sus encantos. Es un lanzador de pelotas muy sencillo, con un orificio en el que se introduce la pelota (el perro aprenderá el proceso rápidamente) y otro orificio que la dispara.

iFetch, lanzapelotas para perros

Con algo tan sencillo conseguiremos que el perro juegue hasta el agotamiento. He escrito "juegue" en cursiva porque yo creo que los perros no juegan, no conocen ese concepto. Los perros flipan. Y cuando hay pelotas de por medio flipan a lo loco. Sólo hay que ver el vídeo de demostración: si les pones un chándal de táctel sacarás una enorme cantidad de parecidos razonables.

El iFetch se podrá comprar en España en Octubre, en nuestra tienda QueLoVendan.com. Apúntate aquí y te avisaremos cuando esté disponible.

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Autorretrato en sangre con asistencia robótica

Ted Lawson es el hombre tranquilo que podéis ver en la fotografía. Y sí: está donando sangre a un robot para que éste pinte un retrato de Ted desnudo, lo que viene a ser el colmo de la pereza del artista.

En el vídeo podréis ver a la pobre máquina estresada, dando brochazos como si le fuera la vida en ello, mientras Ted se pasea a su alrededor. Hay una enfermera (un detalle que siempre se agradece, la verdad) y no se cortan a la hora de mostrar la jeringuilla. Lo digo por si hay gente sensible a las agujas; no me gustaría provocar mareos postvacacionales que os lleven a inventar excusas para no ir a trabajar. Aunque si lo hago, pues oye, de nada.

Relacionado: Bufanda pseudo-orgánica

Visto en Laughing Squid

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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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