Despertador pacífico de agua (del grifo, no del Pacífico)

Hace unos años compartí piso con una amiga japonesa. En mi inocencia, y como parte de un elaborado plan de seducción, le quise gastar una broma despertándola con The Great Southern Trendkill. El resultado fue desastroso (no sé qué esperaba) y las siguientes partes del plan, que incluían una visita al circo y algo sobre una piscina, fueron canceladas ipso facto. Digo esto porque su despertador producía un sonido parecido al despertador Dreamtime de Vera Wiedermann. Nunca llegaré a entender cómo un sonido tan leve puede hacer que uno despierte, pero está claro que funciona. En el video se puede comprobar:

Visto en Neatorama

Molde para hacer dos medias tartas

La vida está pensada para familias, agrupaciones de personas con diferentes relaciones entre ellas, y parece ser que el numero mágico es cuatro. Los donuts vienen en cajas de cuatro, un litro equivale a cuatro vasos, etc... pero, hoy en día, cada vez hay más familias con menos miembros; familias monoparentales, parejas sin hijos y personas solteras, que además viven solas.

Cocinar para dos personas o para sí mismo se vuelve complicado. Los alimentos no siempre se venden a peso y, si son perecederos, nos vemos obligados a pegarnos "la jartá" o repartirlo entre familiares y amigos. Nuestra cintura o nuestra economía se resienten.

Los frikis lo tienen fácil, pero el resto de los mortales tienen este molde para hacer tartas con una separación que permite hacer dos medios pasteles simultáneamente, por lo que el tema de la repetición en las comidas está solucionado y aprovechamos para cocinar cosas parecidas que tengan el mismo tiempo de cocción.

También puede ser útil en fiestas, poniendo por ejemplo en un lado los pistachos y en otro los cacahuetes, ahorrando espacio en la mesa. No pongamos nunca las olivas porque, como todos sabemos, es lo último que se acaba. Incluso un amigo las sacaba a partir de las dos de la madrugada, para que estuvieran mas "frescas". Si es lo último que vas a comer antes de "potar", que por lo menos estén en condiciones.

Visto en Book of Joe
 

La lámpara yoyó

Si eres de los que añoran su infancia y te gusta ver recuerdos de tus años mozos aquí un buen ejemplo de cómo recordar tu niñez al mismo tiempo que deslumbras con el diseño. Porque lámparas haber hay a patadas, con cientos, miles, millones de formas, pero una lámpara con la forma de un yoyó no la había visto nunca.

No es, ni más ni menos, que una lámpara con el cable enrollado en su centro. Sencillo, limpio, ¿elegante? Pero yo al verla me dan ganas de intentar hacer el columpio y todas esas virguerías que veía siempre hacer a los demás y que yo, por más que lo intentara, es que no había forma.

Visto en Compradicción

Mesa antidisturbios

Pongamos que tenemos una casa. Pongamos que la casa es lo suficientemente grande para contener una mesa (difícil, lo sé). Pongamos que estalla una guerra en las calles. Pongamos, finalmente, que nos queramos unir a esa guerra a riesgo de mancharnos los zapatos. Si todos estos factores coinciden, la mesa antidisturbios de Max & Max se revelará como algo tremendamente útil.

Como se puede apreciar en las fotos, se transforma en un escudo, así que lo único que nos faltaría para entrar en batalla es algún amigo gritón para usarlo como arma arrojadiza. Lo que no muestran en las fotografías son los signos de uso, es decir, los círculos de café reseco y los pegotes de salsa agridulce que nos otorgarían el estatus de veterano.

Visto en Yanko Design

Juguetes Illuminatti. La nostalgia de tiempos mejores

Lo peor de la Inquisición es que no supo racionar las existencias. No hubo ningún tipo de planificación demográfica sobre la natalidad y mortalidad de las brujas, se las liquidaron a lo loco y nos dejaron sin ninguna. Y, claro, ahora para quemar a alguien inocente en la plaza del pueblo necesitas rellenar tal cantidad de formularios que, la verdad, uno se desmotiva y se le quitan las ganas de impartir justicia divina.

Con los Illuminati Toys podremos enseñar a nuestros pequeños psicópatas cómo hay que gastárselas a la hora de llevar a cabo un rito satánico y, de paso, recuperar ese símbolo de tiempos mejores. Pero, ojo, no todos los vástagos se merecen esa educación; para descubrir cuál de ellos desarrollará algún tipo de inteligencia, tenemos este otro juguetito:

El funcionamiento es tan simple como eficiente: el niño se verá atraído por luces y colores y, si no es lo suficientemente inteligente, será guillotinado. Puede parecer una solución muy radical, pero, hey, por primera vez en la historia la evolución se convertiría en la supervivencia del más inteligente en lugar del más fuerte, lo que estaría bien, para variar. Además, si el juego se realiza en presencia de otros aprendices, se les puede aleccionar acerca de los recortes para que se vayan acostumbrando.

Con todo este discurso me ha dado la nostalgia; voy al sótano a empalar unas ratas y luego, si me animo, ya hablamos.

Visto en Pijamasurf

Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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