El lado fresquito de la fuerza

Hasta ahora sabíamos que la fuerza se podía usar para estrangular a la gente a distancia, convencerlos para hacer cosas que de otro modo jamás harían y sacar vehículos del lodo. Son cosas útiles, desde luego, pero mantener frías las cervezas me parece una cualidad nada desdeñable y sí, la fuerza también puede hacerlo.

Este frigorífico custodiado por el mismísimo Darth Vader es obra de Tom Sachs, un tipo tan aficionado a las cervezas como a no compartirlas; de ahí que su frigorífico sea tan amenazador. Además, esto nos da otra visión de Darth Vader más amable de lo habitual; impone, sí, y puede ser maligno y dado a matar gente, pero en su interior sabemos que es bueno porque tiene cerveza en lugar de órganos vitales. Y eso es más de lo que se puede decir de la mayoría de personas.

Visto en Obvious Winner

Billar bananero

Lo admito: soy un pésimo jugador de billar. Tampoco soy un amo de los dardos. Pero lo que rodea a ambos juegos (o sea, los bares) se me da bastante bien. Quizá el problema radique en la combinación de todos ellos.

La Banana Pool Table de Cléon Daniel es una mesa de billar que conserva los puntos básicos de una mesa de billar: cuatro agujeros y una superficie dispuesta a recibir ceniza o una pareja fogosa sin sentido de la comodidad. Su peculiaridad radica en su forma, que imita la de un plátano sin pelar y con pintas. No tiene la pegatina de origen, lo que sería un detalle, pero así y todo el trabajo es impresionante.

Si estáis interesados en el proceso y queréis hacer una podéis visitar el blog de Cléon, plagado de fotografías, apuntes y un plato de comida muy extraño.

Visto en Neatorama

 

Hey, chicas, ya podéis dormir bocabajo

Parece que las mujeres de pechos turgentes tienen ciertos problemas a la hora de dormir bocabajo, perdiéndose ese precioso momento en el que uno despierta sobre un charco de babas, se arrastra hacia la zona seca y sigue durmiendo sólo para despertarse un rato después con el mismo resultado y preso de la desesperación.

El ComfyBreasts Relaxation System es una almohada gigante con un orificio a cubrir por los senos. El sistema en sí no es gran cosa, lo sé, pero se puede pedir a medida y así se presume de volumen, que siempre sienta bien.

Por supuesto, el Comfy Breast es también deudor del mobiliario obsesionado con el almacenaje; mientras no haya tetas en su interior, el Comfy Breast puede albergar libros, consolas, dentaduras postizas, un hermano pequeño e incluso, si queréis proponer un juego nocturno y no sabéis cómo, siempre da lugar a que uno llene el orificio de chocolate líquido o cualquier salsa, ocultarlo, esperar a que caiga exhausta y, una vez descubierta la trampa y transcurridos los insultos y maldiciones de rigor, no se podrá negar a servir de menú. Infalible.

Visto en Geekologie

Lámpara de Super Mario edición tubería

Hasta ahora la única lámpara de Super Mario que me había seducido era la lámpara sensible, quizás por su sencillez y ternura. Pero esta nueva competidora está tambaleando su posición en mi ranking personal.

Obra de TRoweDesigns, la lámpara se enciende tirando de la cadena de la que pende Super Mario con cuidado de no meterlo en la tubería. Por desgracia no hay planta carnívora para hacer todo el acto más emocionante.

Existen cinco modelos de lámpara, a saber: dos de Mario, Luigi, Yoshi y Toad. El precio no es lo asequible que cabría esperar (150 euros), pero hay que tener en cuenta que están hechas a mano y con mucho cariño.

Visto en Oh Gizmo!

Por fin: rallador de mantequilla

En NPC el problema de los desayunos es considerado de primer orden y son muchos los artilugios que hemos reseñado a fin de facilitar un acto ya de por sí de difícil manejo. Entre ellos, y centrándonos sólo en la mantequilla, cabe destacar el Dispensador Buttler Butler y el Arma definitiva contra la mantequilla.

El Rallador de Mantequilla se suma a esos instrumentos y nos da otra opción.

Puede parecer algo engorroso a primera vista, pero estoy seguro de que no tener que pelear contra los fríos bloques de mantequilla bien justifica su aspecto ignominioso, que cada vez que uno saca la mantequilla del frigorífico tiene que estirar los músculos y arremeter como si fuera a escalar el Muro de Poniente bajo la presión de un café enfriándose y unas tostadas reclamando su ropa a gritos.

El precio de la felicidad matutina: unos 20 euros.

Visto en Technabob

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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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