Separador de ambientes reciclable

El diseño del Separador de ambientes reciclable es fruto de un arduo trabajo. Podemos ver que está dividido en tres fases que forman una curva y dejan espacio suficiente para acomodar las rodillas y hacer uso del papel higiénico sin que los codos entorpezcan el movimiento. Su peso y tamaño permiten guardarlo en cualquier rincón y volver a usarlo cuando la sincronicidad intestinal entre dos habitantes se vuelva a dar, algo bastante más común de lo que parece. El Separador de ambientes reciclable no tiene conexión Wifi, pero tampoco le molesta que algún otro tenga, lo que dice mucho a su favor. Su altura ha sido establecida según la altura media del ser humano, esto es, una altura unisex cuya trayectoria visual resultante permite ver qué puntuación lleva el otro en el Tetris. Su superficie acepta gustosa el uso de bolígrafos u otros instrumentos de comunicación escrita, lo que supone que podremos actualizar nuestro estado en tiempo real para que nuestro compañero reciba la información sin tardanza; un rasgo esencial, puesto que las conversaciones realizadas en esos momentos suelen tener carácter confidencial y directo: no hay lugar para la retórica cuando no queda papel.

Hay otro rasgo que me gustaría destacar: con el Separador de ambientes reciclable no sólo disfrutaremos de la sincronicidad intestinal en su más amplio espectro, sino que descubriremos el siguiente nivel: la sincronicidad gestual, el uso de las expresiones faciales como vía para deducir qué zona del intestino está siendo cruzada en ese mismo instante por un montón apelmazado de emociones. El conocimiento de la persona en su estado primigenio, donde no puede mentir ni hacer uso de convenciones culturales aprendidas durante el crecimiento. El Separador de ambientes reciclable demuestra que las personas pueden ser reales entre ellas, pueden establecer una red y con ella formar el tejido de la vida. Que es de algodón, seguramente, porque encoge.

Visto en Bits & Pieces

Pasar de página sin manos, un sueño hecho realidad

Cuando un libro es lo suficientemente apasionante como para colapsar las funciones corporales, pasar de página es un suplicio. No ocurre demasiado a menudo (por suerte para el sistema digestivo) y he de decir que, en mi experiencia, sólo me ha pasado dos veces: una con la trágica historia de un perro que quiere ser ministro y lo consigue, pero se queda enganchado a una Yorkshire y llega tarde a la investidura; la otra, con la esclarecedora autobiografía de la mano de Hitler escrita de su puño y letra.

Antes de que Ramoncín publique su concienzudo estudio sobre Kurt Cobain y el grunge, deberíamos agenciarnos este maravilloso y simple pasador de páginas de Joseph Herscher. Así podremos evitar toda interrupción y concentrarnos al máximo. Es una sugerencia.

Visto en Geekosystem

 

Leia al vapor

Chris Weisbart lo tiene muy claro: con un humidificador ultrasónico, un buen puñado de pajitas y otros objetos de uso cotidiano se puede proyectar a la princesa Leia sobre una cortina de vapor. Lo que la relación pueda dar de sí a partir de entonces, el tiempo lo dirá.

Que te invoquen es por lo general algo adulador siempre y cuando no sea para dar indicaciones al aparcar. Que te proyecten sobre vapor... no sé, me parece un gesto un poco rudo. Si te hicieran aparecer tras una bomba de humo ya sería otra cosa, algo mucho más tradicional pero con encanto.

Visto en MAKE

Submarino para hámsters

En la antigüedad los enfrentamientos entre roedores se basaban en el uso de incisivos e insultos desmoralizadores. Todo esto cambió con la revolución industrial y la aplicación de la tecnología a la maquinaria de guerra, aunque se siguen insultando como tradición.

El S.I.C. (Servicio de Inteligencia de los Castores) ha filtrado estas imágenes. El submarino pertenece a la división de Espionaje Embotellado de las ratas de laboratorio. La idea vino de la división de comunicación interna; durante mucho tiempo hicieron uso de un críptico servicio de mensajería instantánea basado en mensajes dentro de una botella. Cuando descubrieron que no era tan instantánea, decidieron mandar un hámster.

A continuación, un video interceptado por las ardillas con la puesta en funcionamiento del aparato en cuestión. La batalla se prevé cruel.

Visto en Geekologie

Gatari: un hombre, una consola, un concierto

Los asistentes al 2011 Blip Festival de Tokio se entusiasmaron cuando un tal cTrix se subió al escenario con una guitarra estrambótica y se marcó una "canción" que provoca, digamos, sensaciones e imágenes extrañas que se mezclan y acaban en la necesidad urgente de comer Cola Cao a cucharadas hasta asfixiarse.

Nota: el tema en sí empieza a partir del primer minuto.

Como se ha visto en el video, cTrix es, además de un showman nato, el creador de la Gatari, una "guitarra" que extrae sonidos de la Atari 2600, los filtra con pedales Boss y los dispara con secuenciadores de loops y otros artilugios innombrables.

Creo que el artista se ofrece para bodas, bautizos, comuniones, fiestas patronales y funerales de gente odiada en vida. Cuestión de negociar el precio.

Visto en Topless Robot

Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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