Antena cervecera

Internet y cervezas, ¿qué más puedo pedir? Hasta el mismísimo Homer Simpson abandonaría su sillón y se pondría manos a la obra. Manual bricogadget para fabricar una antena wifi con una lata de cerveza. Extraño pero efectivo sistema para mejorar la cobertura de nuestro enrutador.

El invento usa la conductividad del metal de la lata y su forma para aumentar la masa de la antena del enrutador y mejorar la cobertura del mismo. Las instrucciones del manual son sencillas y los materiales baratos, así que todo nos anima a practicar un poco de bricolaje friki para mejorar nuestra red doméstica.

El manual original lo encontraréis en Wikihow y la traducción en Techtear.

Emotigraph o cara de madera

El Emotigraph es una cara de madera cuyas expresiones pueden ser cambiadas a gusto del consumidor. Esto solamente es útil en caso de que uno comparta piso o tenga pareja y esté cansado de expresarse con el lenguaje verbal.

Por ejemplo, si es una mañana alegre y optimista, se puede colocar el disco en la hendidura del Emotigraph para que exprese una sonrisa, en lugar de tener que vocalizar frases tediosas como "hoy es uno de esos días en los que te la pelas y te sale confeti".

Los discos de emociones incluidos en los 25 euros que cuesta son "feliz", "cabreado", "triste" y "sorprendido", pero se pueden comprar discos adicionales de "tímido", "perdón", "susurro" y "quizás", que no son estados de ánimo pero habíamos quedado en que esto era para no hablar.

Sin embargo, yo creo que el mejor uso que se le puede dar es viviendo solo: jamás se debe informar al visitante de que es un Emotigraph; para él o ella será un cuadro vanguardista o un tótem. Siempre que vaya al aseo o desaparezca de la habitación cambiaremos la expresión del Emotigraph y actuaremos con normalidad. La víctima se sentirá confundida, mareada, en el epicentro de una crisis de realidades yuxtapuestas y podremos consolarla, pedirle dinero o sonsacarle la ubicación del Arca de la Alianza, según el motivo de la visita.

Visto en Uberreview

 

15 inventos carcelarios

Marc Steinmetz es un fotógrafo excepcional que pasó algún tiempo en los últimos años 90 fotografíando herramientas hechas por prisioneros, algunas usadas para escapar.

El ingenio no puede ser encerrado y sentado en una celda día tras día podemos inventar cosas increíbles. Podemos pensar que sin herramientas y sin acceso al mundo exterior es muy difícil ser creativo. Sin embargo, la creatividad del hombre es asombrosa y los presos son un claro ejemplo. Sólo falta que hagan una campaña publicitaria de Aquarius con ellos.

De los 15 ejemplos que nos muestran en esta página web, me ha sorprendido la escopeta que ilustra este artículo. El invento no sólo es ingenioso, es una obra de complejidad técnica muy importante y funciona asombrosamente bien.

La escopeta está fabricada a partir de las patas de hierro de la cama, como munición se usó el plomo de las anillas de la cortina y la carga provenía de dos pilas convencionales AA. La escopeta fue usada para escapar en mayo de 1984 Los presos tomaron un rehén y dispararon contra una cristalera de vidrio para romperla. El arma fue encontrada en un coche robado que les esperaba para escapar.

Arrestado por fabricar un reactor nuclear en su cocina

Todos suponemos que el fin del mundo lo causará una catástrofe nuclear, una invasión alienígena o una digestión mal hecha; lo que nunca podríamos imaginar es que todo empezaría en Ängelholm, Suecia, en la cocina de un soltero.

Un sueco que no ha querido revelar su nombre ha fabricado un reactor nuclear en su cocina en aras de la experimentación casera. Por supuesto, el reactor ya ha sido desmantelado y el tipo detenido. Un análisis en profundidad de esta historia nos dará una idea más clara de lo sucedido:

Hace seis meses, un sueco se dijo a sí mismo: "demonios, debería poner un reactor nuclear en la cocina", y se puso a ello. Adquirió los materiales en el extranjero por unos 1000 euros y creó un blog para dejar constancia de la hazaña.

Hace dos semanas, el mismo sueco se dijo a sí mismo: "a lo mejor esto de construir un reactor nuclear en la cocina no es del todo legal; debería consultarlo", y contactó con el Centro de Radiación Sueco. Allí le dijeron que mandarían a alguien para medir los niveles de radiación en la casa.

Ayer, el sueco aficionado a la física abrió la puerta de su casa y se encontró con los tipos del Centro de Radiación Sueco acompañados de policías. Desmontaron el reactor en un santiamén y se llevaron al chef nuclear para hacerle unas preguntas. En el posterior interrogatorio (que tiene que haber sido una maravilla), el físico de andar por casa se declaró culpable de, bueno, construir un reactor nuclear en la cocina de casa por el simple placer de hacerlo. Pero, eso sí, "siempre monitoreando las radiaciones con un contador Geiger" (esta frase debe de ser el salvoconducto típico de los físicos cuando hacen algo mal).

Libre y sin cargos, el sueco anónimo y treintañero de la localidad de Ängelholm ha vuelto a casa y ha visto ese hueco desolador en la cocina. Y se ha dicho a sí mismo: "demonios, debería..."

Visto en Yahoo!

Dragón de Lego escupe fuego

La historia se podría resumir así: un tal Aaron Amatnieks tenía un cigarrillo, una cantidad ingente de tiempo y otra de piezas de Lego. Y se lió. Y acabó haciendo un dragón encaramado a un risco que escupe fuego gracias a una palanca oculta en alguna parte de la roca.

El dragón se llama Tormenta de fuego y a primera vista no parece que el fuego llegue a tomar contacto con las fauces; no sé cuánta resistencia al derretimiento deben tener las piezas de Lego, pero mejor no comprobarlo. Está claro que el dragón no es un mechero, o por lo menos no uno portátil; más bien de sobremesa, de colocarlo sobre las migajas y comentar los planes de la tarde (o sea, decidir qué camarera te va a soportar y por qué).

Tormenta de fuego se une así a toda una saga de objetos que lanzan fuego sin ton ni son, como la bicicleta anti-coches o el trombón lanzallamas. Ahora sólo nos falta saber por dónde se recarga el dragón una vez se le acaba el combustible, aunque creo que nos podemos hacer una idea.

Visto en Geekosystem

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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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