Ah, pues muy bien: menorasaurios para celebrar las fiestas judías

Las menorás son candelabros de siete velas muy usados en rituales judíos. La gente de The Vanilla Studio ha decidido darles un lavado de cara usando dinosaurios de plástico y unas cuantas velas. La intención permanece oculta y me temo que es un misterio que mejor no desentrañar. En cualquier caso, lo mejor, sin duda alguna, es el precio: 70 eurazos cada uno.

En The Vanilla Studio podréis encontrar más dinosaurios, así como elefantes, animales marinos,... todo un desfile de criaturas doradas portando velas sin un objetivo claro. Que sí, que cuando se va la luz siempre será más aventurero llevar una vela-dinosaurio que una linterna, pero así y todo me resulta difícil justificar esto. Probablemente a ellos también.

Visto en Buzzfeed

Una corona navideña para Cthulhu

Las criaturas con tentáculos también celebran la navidad, aunque normalmente lo hacen mediante un festín de sangre cuyos ingredientes se basan en criaturas sin tentáculos, es decir, humanos, es decir, la mayoría de vosotros.

Como a Cthulhu hay que rendirle culto de la misma forma que a todas las deidades (o sea, con un por si acaso camuflado de fe) estaría bien que todos le hiciéramos un pequeño homenaje mediante coronas navideñas. Lo sé, prefiere sacrificios y cosas ilegales en la mayor parte del mundo, pero Cthulhu también tiene que entender que queremos tener la fiesta en paz. Hace demasiado frío como para ponerse a buscar vírgenes y hacer invocaciones mediante grimorios así, a lo loco, al aire libre.

Maika Keuben nos lo pone un poco más fácil explicándonos cómo hacernos una corona navideña que agrade a Cthulhu. Aquí podéis ver las instrucciones. Yo ya me veía esto venir y, como soy un tipo precavido, me llené la despensa de vírgenes durante el verano y arreglé la terraza para poder abrir portales dimensionales sin perder la comodidad del hogar. Uno que sabe.

Visto en Neatorama

Biblio-Mat, la máquina expendedora de libros al azar

Si os pasáis por Toronto tendréis la ocasión de visitar The Monkey's Paw, una librería de viejo con miles de títulos extraños y algunas antigüedades. Si bien hay pocas librerías de viejo, eso no la hace particularmente especial. Lo que sí la hace única es la Biblio-Mat, una máquina expendedora de libros creada por Craig Small, dueño del local, que te ofrece un pacto cuanto menos tentador: por sólo dos dólares recibes un libro completamente al azar. La única pista que tienes es que es un libro raro.

Un libro raro, en mi experiencia, puede significar dos cosas: o te toca uno serio (o sea, malo) o te toca uno infantil que te explota el cerebro. Por lo que aparece en el vídeo la mayoría de libros son de los años 40-60 e incluso algo de los 70 (el precio también ayuda a suponer que son de esas épocas), y un libro infantil de los años 50 es una genialidad, ya que trata de inculcar a los niños conceptos duros y sólidos mediante situaciones inocentes mal disimuladas. De la misma forma, cualquier libro de psicología de la época también es bastante gracioso por salvaje.

En cualquier caso, es un gran invento y me siento afortunado de no vivir cerca de Toronto o supondría mi ruina.

Visto en Imgur

Minino Lodbrok, el gato vikingo

Que sí, que es adorable porque es un gato y alguien le ha hecho un casco vikingo de croché. Lo sé. Y toca decir "AWWWWW" y ponerse rojo de ternura. Hacedlo. Vamos, lo estáis deseando. No podéis evitarlo. La lucha socavará vuestro espíritu; simplemente dejaos llevar.

¿Ya? Bien, pues eso no es lo que quería decir. O no todo. Aunque era lo más importante, sin duda. En fin, allá va la revelación: el gato se parece mucho a Ragnar Lodbrok, el protagonista de Vikings. Se parece demasiado. O sea, es el equivalente felino del tipo de la sonrisa pendenciera (que ya le vale, toda una temporada pareciendo un rapero). Venga, pongo una foto a efectos comparativos, una de las pocas en las que el tipo no sonríe del todo.

Visto en Technabob

BricoPotter: cómo hacer unas velas flotantes

Jen y John son un matrimonio bien avenido con una ligera obsesión por la saga de Harry Potter. Tanto es así que han decidido decorar el árbol de navidad tomando las aventuras del mago como tema principal. Y claro, las lechuzas eran fáciles de representar (o de comprar), pero a la hora de hacer las velas flotantes de Hogwarts llegó el drama.

Como explican en Epbot la solución fue más sencilla de lo que parecía en un principio (aprender magia y rituales para combatir la gravedad no es el mejor propósito navideño). Con unas cuantas velas artificiales pudieron dotar de luz al techo gracias a las nunca suficientemente valoradas pilas estándar. Unos cuantos cortes y manos de pintura después las velas estaban dispuestas a volar; para ello simplemente hicieron unos agujeros en el techo y colgaron las velas con sedal transparente. Y luego las miraron de lejos.

Lo sé, a mí la opción de aprender magia también me llama más, pero los sacrificios de aves de corral te dejan la casa hecha un asco; las plumas se te meten en el ombligo, se juntan con las pelusas y esa es una alianza que os aseguro no queréis sufrir.

Visto en Nerd Approved

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan



Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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