Tienda de campaña Blood and Guts

Desde que Luke se mantuvo caliente en las tripas del Tauntaun no hay momento de frío en el que un buen jedi no piense en destripar al que tenga al lado. Eso puntúa para el Lado Oscuro, claro, pero si la alternativa es hablar mientras se sorbe la nariz quizás sea preferible hacerlo y luego compensarlo rescatando un gato de lo alto de un árbol.

La tienda de campaña Blood and Guts es obra de Andrea Hasler, una muchacha dada a estar entre tripas en sus ratos libres (como los personajes de Ataque a los Titanes, vamos). Está hecha de fibra de vidrio recubierta de cera, es decir, no es funcional. Tan sólo es una idea que lanza al aire: "hey, ¿a que todos habéis soñado con pasar la noche en las tripas de un gigante? Pues no es tan difícil, ¡mirad!". Supongo que habrá alguno que se queje de la falta de jugos gástricos, vapores y la más que injustificada ausencia de un sistema digestivo contra el que combatir. Quisquillosos aparte, es un lugar caliente en el que pasar la noche.

Visto en Incredible Things

Impresionante reproducción de Iron Man en cartón

Xhongkai Xiang tiene 20 años y ya ha conseguido crear toda una colección de seres extraños con cartón, de los que la figura de Iron Man es sólo un ejemplo. Dragones, criaturas alienígenas,... cada uno de ellos es más espeluznante que el anterior y no cabe ninguna duda de la habilidad del joven taiwanés.

Digo esto desde la más profunda y despreciable envidia, por supuesto. Y eso que hace mucho que pasé los veinte. Si me das un trozo de cartón lo más probable es que levante los bordes y lo use como cenicero: ese es mi nivel. Hasta ahí llego. Además fumaré sin ganas, sólo para demostrar que el cenicero funciona y que, efectivamente, sirve como receptáculo de las cenizas.

Lo más triste es que considero un gran logro llegar a un lugar nuevo y conseguir transformar cualquier cosa en un cenicero; hay que tener una visión estructural del sitio e ir directo a superficies a salvo del viento, y hacerlo en el tiempo en el que uno tarda en liarse el cigarrillo. No es fácil. Estúpido, sí, pero no fácil.

Visto en Laughing Squid

Terrorífica, sexy y robótica: como a mí me gustan

Jordan Wolfson es un artista especializado en las instalaciones y la escultura. En su última obra ha colaborado con el estudio Spectral Motion; no tiene un nombre oficial, pero es la muchacha que podéis ver en la fotografía. Y no, no es humana. Tampoco es una robopilingui, es... bueno, no sé. ¿Impide eso una cierta dosis de palotismo? En mi caso no, aunque tampoco soy un parámetro a tener en cuenta: si dos piedras se frotan ante mí con cierta sugestión también me sirven.

El caso es que tiene un sistema de reconocimiento facial que usa para provocar ataques cardíacos entre los asistentes. Pero eso lo veréis en el vídeo:

Visto en Like Cool

Los elefantes de Dalí en Lego

Intentar emular o siquiera rendir homenaje al genial Salvador Dalí es siempre una tarea difícil. El koreano Jin Kei ha conseguido salvarse gracias al uso de piezas Lego con las que ha recreado los ya míticos elefantes de patas arácnidas que forman parte del imaginario colectivo.

Siendo honestos, el resultado no se parece demasiado al original, pero estoy seguro de que Dalí habría aprobado el detalle de la grúa a lomos del elefante. Probablemente la habría justificado como un objeto fálico que representa la muerte, el sexo y las jornadas laborales intensivas bajo un halo de sumisión y un sol de justicia. Acto seguido se habría hecho con un mechero, derretido toda la obra y la habría coronado con una loncha de queso. Y un Playmobil vestido de Gala y otro de Fernando Arrabal. Seguro, vamos.

Visto en Laughing Squid

Broches literarios

Como Pio Baroja, no me considero un gran lector pero sí uno bueno, de los que disfrutan y se enamoran de algún libro y llevan un trocito de ellos en el corazón. Tan romántico comentario ahora puede ser literal gracias a los broches literarios de Ismay. También es una forma diferente y bonita de llevar una cita célebre, más allá de la tradicional camiseta.

Este artesano londinense toma trozos al azar de antiguos libros maltrechos y los transforma en broches con formas relacionadas con el título. Con Sherlock Holmes ha hecho una pipa, con Alicia en el País de las Maravillas ha hecho un conejo, etc.

Estos bonitos y románticos broches son un detalle precioso y original. Fabricados en madera y recubiertos con las páginas del libro, están impermeabilizados para mejorar su durabilidad y resistencia. Aunque sus dimensiones varían, sus tamaños no superan el de la palma de la mano.

Visto en FashionableGeek.

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan



Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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