Vasos para evitar quemarse la lengua

Técnicas para evitar quemarse la lengua bebiendo hay muchas. Las más tradicionales pasan por sospechar de toda bebida que humee o esperar a que alguien empiece y comprobar si emite gemidos o llora (si su esófago se deshace y muere clamando misericordia también conviene esperar un poco).

Los Drinking Timing Glass diseñados por Hsu Sean pueden ahorrarte más de un disgusto. Están fabricados con un material termo-cromático que cambia el color del recipiente según la temperatura del líquido, yendo de la transparencia del frío a un rojo vibrante para el calor.

En cualquier caso, siempre habrá tipos que se lo tomen al rojo vivo y digan que no les afecta. Error: cuando uno se quema la lengua bebiendo se nota. Dejad de disimular diciendo que os gusta ardiendo. La lengua se acaba soldando al paladar y lo único que se puede pronunciar es me gutta atí, catentito. Un poco de dignidad, hombre.

Visto en Yanko Design

Lubricante con sabor a whisky

Algunas noches pueden acabar demasiado pronto y dejarte con ganas de más. Lo normal es intentar convencer a alguien para tomar la última en casa e intentar salvar la noche.

Si decide aceptar, tendrás la ocasión perfecta para sacar el lubricante con sabor a whisky de Epic Meal Time. Pero hay que hacerlo con cuidado, sin que sea capaz de prever tu plan.

Hay dos requisitos indispensables para que el plan llegue a buen puerto: la persona que haya caído en tus redes debe ser amante del olor a bar y de un nivel alcohólico muy alto; en caso de que falle una de las dos, no funcionará.

En caso de duda (porque sabemos que hay señales confusas como "aparta tus manos de mí, sucio bastardo"), siempre se puede probar primero con los condones con sabor a whisky para ver su reacción; si tras ese experimento pide otra ronda, la noche habrá sido definitivamente salvada.

Visto en Geekologie

 

El pizzasaurio

Vale, puede que al colgante cerrojo le faltara actitud, pero el pizzasaurio no puede fallar.

El colgante muestra a un dinosaurio comiendo pizza, una escena habitual, casi costumbrista, de finales del período Cretácico, que se solía dar en especies poco aficionadas a los potajes.

Pero lo realmente interesante es que este colgante es la prueba fehaciente de que los triceratops no eran herbívoros; esas rodajas de pepperoni pueden hacer caer muchas verdades asumidas en el mundo de la paleontología.

Se puede adquirir por unos 120 euros y es una edición limitada porque tiende a extinguirse (ya sé, ya sé, es el peor chiste de la historia. Pero es lunes. Sed comprensivos).

Visto en Obvious Winner

Medias para que te escalen

Decididamente las medias para que te sigan fueron un triunfo y estoy seguro de que consiguieron muchos seguidores.

Ahora bien, las chicas que no se quieran andar con sutilezas pueden lanzar un mensaje más agresivo: escálame, pequeño. Las medias de Duygu Fidanoglu no son muy discretas, todo hay que decirlo, pero emiten una señal directa a la mente del receptor: "aquí hay un ochomil que coronar".

Alguien con una mente mucho más sucia que la mía preguntaría a la chica si hay riesgo de avalanchas o desprendimientos. No lo hagáis; el sonido del guantazo llegaría hasta Brandeburgo.

Visto en Design you trust

Pinchitos de Juego de Tronos

Si habéis visto o leído Juego de Tronos, sabréis a quién pertenece (o pertenecía) esa cabeza; si no lo habéis hecho, no sé a qué estáis esperando. Digamos que, entre otras virtudes, empalar cabezas y enseñar carnaza son prácticas usuales en Poniente.

Los "pinchitos" están hechos de queso, un poco de caramelo y mucha mala leche. Aquí podréis encontrar la receta.

Visto en Not your momma's cookies

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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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