Por fin: una bañera portátil hinchable

Bañera portátil

No nos bañamos más porque la bañera está situada en la bañera. O sea, está mal situada. Si estuviera en otro sitio tendría más encanto. En lo alto de una montaña, por ejemplo. O en una azotea. O en un andamio (digo lugares con altura porque bañarse es para gente con clase. Lo de la ducha es de pobres a no ser que te duches con traje y que puedas contratar a un tipo que te espere fuera de la ducha con otro traje planchado y limpio. El tipo se debe llamar Alfred y las madres no cuentan).

Esta hermosa bañera hinchable hace que bañarse se convierta en una actividad de campo. Algo que hacer los domingos entre los algarrobos. Llegar, hinchar la bañera, llenarla de agua, mirar al horizonte, disfrutar de la naturaleza y luego pasar completamente de ella al conectar el portátil a un árbol (¿no dicen los naturistas que la savia tiene muchas propiedades? Pues a ver si tiene wifi).

La queréis. Lo sé. Y el hecho de que la chica de la fotografía se bañe vestida hace que lo queráis todavía más. Pues venga, 200 euros y es vuestra. Mandad postales de la ruta que hagáis, anda.

Visto en Geekologie

Una nueva silla para las siestas de oficina

thanko

La nueva silla de oficina de los japoneses Thanko se reclina hasta quedarse completamente horizontal. Llevábamos un tiempo asumiendo que echarse una siesta en la oficina era necesario y de vez en cuando salían sillas demasiado cómodas, pensadas para adoptar una postura más relajada y sí, echarse una siesta corta de forma disimulada.

Esto quizás sea demasiado. Hay un paso muy pequeño entre esta silla y una cama hinchable y, honestamente, no sé si es contraproducente. Hay demasiadas cosas que hacer en horizontal antes que trabajar: mirar el gotelé del techo y buscar formas es muy entretenido; fijar la vista en un punto hasta ver lucecitas, ponerles nombre y establecer relaciones emocionales entre ellas es algo demasiado tentador. Empujarse por toda la habitación sin saber dónde vamos a chocar la próxima vez es poco emocionante, pero desde luego es mejor que trabajar. Eso por no hablar de las competiciones de velocidad caminando en horizontal desde la propia silla, como si nuestras piernas fueran sus patas. Poco a poco iríamos adoptando todo el trabajo a la nueva posición y terminaríamos obligados a estar en vertical para poder descansar y echar una siesta.

Thanko 1

Visto en Kotaku

Bolso R2-D2 con estilo (aunque parezca una nevera portátil)

R2D2 bolso

En realidad el pobre R2-D2 no ha acabado como un triste bolso. O al menos a mí no me parece un bolso porque no puede contener cosas. Considerando el tamaño de las carteras que se fabrican para mujeres, eso es un envoltorio de carteras. Una funda. Quizás, apretando un poco, se podría meter el paquete de kleenex protocolario, pero eso puede guardarse en cualquier zona del cuerpo o la ropa y gana puntos de encanto.

R2D2 bolso 1

Dicho esto, reconozco que me gusta. Le faltan los sonidos propios de R2-D2, que no vienen incorporados y me parece un gran fallo. Debería sonar algo por lo menos cuando se atiza a alguien con el bolso (porque eso está hecho para atizar, no para guardar cosas). No es lo mismo romperle el cráneo a un caco a pelo que con algún bip bip de por medio. También gana puntos de encanto.

Véase también: Bolsa Bandolera R2-D2, en nuestra tienda.
Visto en Geeks are Sexy

Spiky, la cortina que te echa de la ducha si tardas más de cuatro minutos en acicalarte

Ducha contrarreloj

Elisabeth Buecher es la madre de Spiky, una especie de cortina que se eriza una vez pasan cuatro minutos desde el inicio de la ducha, ocupando todo el espacio vital y expulsando al derrochador que se ha puesto a compararse los pies bajo el agua.

Cuatro minutos es una cantidad de tiempo más que considerable. Todas las cosas importantes se hacen en menos de cuatro minutos; el resto es procastinar. La concentración dura exactamente tres minutos y treinta y dos segundos según un estudio de la universidad Pérez-Moncayo, que se fundó, realizó el estudio y cerró sus puertas en seis minutos y medio. Achacaron el retraso a la burocracia, claro.

Ducha contrarreloj 1
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Los soldaditos del yoga

soldados del yoga

Los soldaditos verdes protagonistas de tantas hazañas en nuestro jardín están algo cansados del militarismo recalcitrante al que los hemos relegado. Normal. Son muchos años de disciplina sin descanso y esta gente también necesita relajarse. Para mí eso es sinónimo de tirarme en el sofá y no levantarme hasta que haya una alfombra de Doritos bajo mis pies, pero esta gente no se puede estar quieta. Así que se han puesto a hacer yoga.

soldados del yoga 1

Que no os engañen: el yoga implica movimiento así que cuenta como deporte. Esa gente suda (me agobio sólo de pensarlo). En lugar de jubilar a los héroes y regalarles un paquete de pilas o un cartón de vino o las dos cosas si eres un tipo adinerado afincado en las altas esferas, los han puesto a hacer deporte. Después de toda una vida defendiendo el jardín. Es indignante, desde luego, y comprarlos fomenta su explotación. Lo dejo ahí.
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No Puedo Creer... Que Lo Vendan



Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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