En las comidas familiares de las fiestas navideñas no todo el mundo es aficionado a abrir las típicas botellas de champagne o de cava. También los hay que aprovechan estos días señalados para hacer... exactamente lo mismo que el resto del año: beber cerveza en cantidades industriales.

Y eso es algo que, seguro, a tu suegra no le hace mucha gracia (aunque ella vaya hasta las orejas de champagne y de licores espirituosos). Parece ser que la cerveza no tiene el glamour de esas otras bebidas.

Poco puedes hacer para hacerle cambiar de opinión, pero al menos, si construyes este bonito árbol con los botellines sobrantes, conseguirás que tenga que reconocer que eres un artista. Un consejo, no debería suceder, pero existe un cierto riesgo de que un pequeño desajuste haga que se venga abajo la estructura con consecuencias inimaginables para tu estabilidad familiar. Intenta evitarlo.

Véase también Árbol de Navidad de refrescos
Gracias a Trent

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