Qué tiempos aquellos cuando puteabas a tu compañero de clase y le ponías el lapicero, recién afilado, debajo del culo justo en el momento en que se iba a sentar en la silla... Con esta silla hecha enteramente de lapiceros no tendríamos que andar pendientes de ese momento, eso sí, tampoco creo que se pinchara tantas veces como con el método tradicional.


Sin duda alguna, el sacar punta a esta silla hubiera sido una buena excusa para pasar las clases de Historia levantado frente a la papelera.

Otro de los recuerdos de colegio digno de mención era el colocarse el lapicero entre los labios y la nariz poniendo cara de tonto morritos, y simular que teníamos bigote (algunas lo tenían de verdad). Para eso, precisamente, han inventado este lapicero con el bigote ya pintado, para evitar que estemos haciendo el ganso durante media hora hasta que adivinen que intentábamos que pareciera un bigote.

Y ya por último, para cuando nos entre nuestra vena musical, tenemos estos lápices con forma de baquetas para poder hacer un sólo de batería en cualquier momento.

¿A que alguno de vosotros ha puesto morritos al leer lo de la cara de tonto con lo del lápiz-bigote? Confesadlo!!!

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