No, esto no es un instrumento de tortura del siglo XXI, o quizá sí. Será cuestión de preguntárselo a los niños que lo usen.

Kami Kami es una estructura que se acopla a la cara y que dispone de unos sensores que contabilizan el número de veces que la critatura mastica. Cuando llega a 30, suena un pitido que le indica al torturado que ya puede deglutir la comida.

Suponemos que, para que sea efectivo, el dispositivo aplicará una descarga eléctrica en el caso de que la comida sea ingerida antes de llegar a ese límite. Si no es así, la verdad, creo que la utilidad del cacharro es prácticamente nula.

Visita nuestra tienda de regalos originales
No Puedo Creer... Que Lo Vendan