Pasar por los arcos de seguridad de los aeropuertos sin levantar sospechas es complicado. Un botecito de colonia o un cortauñas un poco grande pueden hacer saltar las alarmas y convertirte, de forma automática, en un sujeto peligroso digno de ser cacheado a conciencia.

Ante tanta tontería, el único arma que nos queda es la ironía.

Pero cuidado, que aunque estas maletas no forman parte de la inmensa lista de productos "peligrosos" con los que no se puede subir a un avión, existe la posibilidad de que algún guardia de seguridad susceptible no sea capaz de entender el mensaje y acabes pasando un buen rato encerrado en un cuartito, cosa nada deseable teniendo en cuenta que tu avión está a punto de partir.

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