Sin palabras me he quedado al ver este singular artículo. ¿Se trata de un juguete sexual que la opción de estar protegida esos días del mes o de un tampón que también puede ser usado si no se tiene el periodo?, ¿qué se hace cuando el tampón esté usado: comprar otro y conservar las bolas chinas o tirar el conjunto completo?

Producto de la imaginación de Andrea Mettler este instrumento, cosa o algo parecido tiene una razón de ser: se creó para juntar de manera artística dos cosas que son tabú, el deseo y lo desagradable. Y el resultado es este híbrido imposible que hace que me pregunte una cosa más: ¿qué haces con el cordón cuando lleves el tampón puesto?, ¿llevas las bolas chinas a modo de rabo de caniche (perdón por lo basto de la pregunta)?

Claro está, se trata de un artículo de diseño y no creemos que podamos verlo en el Sex shop de la esquina o la droguería más cercana. Quizá en una tienda sadomaso... preguntaré a unas amigas.

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