Entre las muchas cosas que a nuestros padres ponían de los nervios pero que a nosotros encantaban estaban las fotografías mezcladas: la cámara de carrete se atascaba de vez en cuando y, a la hora de revelarla, veíamos una foto de nuestra tía con un plato de paella apareciendo fantasmalmente en una vista de Toledo.

Afortunadamente, esos momentos pueden rememorarse sin tener que estropear más la vieja cámara gracias a este artilugio: una cámara (de carrete, claro) que mezcla la imagen captada con la siguiente consiguiendo extraños efectos como los que véis arriba.

Bien es verdad que mezcla las fotos por la mitad y no de la manera acostumbrada, pero menos da una piedra. Al menos podremos saber cómo nos quedan las piernas de nuestra novia o cómo quedaríamos de tener la nariz y el cuello del perro.

Vamos, una tontada, pero al menos divertida.

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