El colmo de un manitas, así como su mayor aspiración es hacerse sus propias herramientas de la nada en un gesto cuasi divino. El problema, prácticamente metafíco, que le acompaña es cómo la divinidad "bricolajística" puede hacerse sus útiles sin valerse de otros pues esas herramientas para su existencia necesitarían otras para ser, dado que no pueden salir de la nada. Y, si en la nada ni siquiera hay ideas, tampoco habría una impronta que dijera a esa divinad la intuición de sus "metaherramientas" para hacer herramientas ni su uso.

Total, que para que nuestro cerebro no explote, algún alma caritiva ha creado una especie de puzzle que, conveniente armado con nuestras manos, nos da un bonito martillo (eso sí, de madera) que podemos utilizar para nuestras tareas. Eso sí, si alguien que tenga ganas de armar una estantería después de hacerse los sesos puré para ver cómo encaja el martillo, merece el apelativo de "dios del bricolaje" (aunque esas "metaherramientas" se las haya dado un buen señor que ha fabricado antes el que estamos diciendo porque, como en su forma primitiva era un puzzle y fue concebido como tal, pues nos vale).

P.S.: ¡La última vez que mezclo ginebra y café para desayunar!

Visita nuestra tienda de regalos originales
No Puedo Creer... Que Lo Vendan

Tienda regalos originales y divertidos