Las copas son muy monas, muy elegantes, con mucha clase y muy chics pero hay varios problema con ellas... no entran en algunos lavavajillas, son difíciles de guardar... y muchas veces no hay otra cosa de la que tirar cuando los vasos están sucios o los invitados son demasiados haciendo un raro efecto en la mesa (lo dice alguien que ha llegado a tomar Tang en una de champagne).

Por cosas como esas Sherwood Forlee ha creado unas copas desmontables: la gracia está en que la copa se quita de su soporte y esta puede ser lavada aparte e, incluso, puede ser utilizada como un vaso normal y corriente.

Lamentablemente no están a la venta. Supongo que, hasta entonces, muchos tendremos que soportar ser unos snobs e intentar, con mucho cuidado, mojar los churros en un chocolate caliente debidamente presentado en una copa para martinis.

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan