Abridor de latas

Cuentan que la lata fue inventada antes que el abrelatas. Ahí empezaron los problemas: primero se abrieron con martillo y escoplo, pudiendo correr el riesgo de acabar ensartado como un vampiro; después se pasó al abrelatas conocido por todos, que muchas veces te clavabas en el dedo gordo; el siguiente paso fue poner a la lata una llavecita que la abría dándole vueltas, con el problema de que el filo de la tapa podía cortarte; y, finalmente, el "abrefácil", cuya anilla se suele quedar en el dedo haciendo que el contenido de la lata quede intacto por los siglos de los siglos. Menos mal que alguien ha dado con el diseño definitivo para abrir las latas con ese último dispositivo de apertura diseñado por el Maligno.

Como podéis observar, básicamente se trata de un rediseño de la palanca de toda la vida: sólo hubo que modificar una de las partes para que, al tirar de la anilla, la tapa se curve, revelando el contenido de la lata con el mínimo esfuerzo. Tan sencillo, pero a la vez tan genial aparato cuesta unos 3 Euros.

Aunque, de todas maneras, no sé de qué va a servir. Las latas se rigen por la ley de Murphy y seguro que, cuando nos compremos el nuestro, habrán inventado un sistema de apertura que deje obsoleto el cacharro.

Véase también Latas de porcelana, La rana aplasta-latas, Arte en el supermercado
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Abridor | latas | abrelatas | abrefácil | pesadilla

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