Tener un padre manitas y geek suele ser un lujo y creo que eso es incuestionable. Ahora bien, también tiene contraindicaciones. Lo que sucede aquí es resultado de la típica relación padre creativo-hijo pragmático: el niño necesita una mesa en la que estudiar y el padre, claro, se ofrece a hacerle una. Estoy seguro de que si entrevistáramos al niño mientras el padre corta madera nos diría que ya se está haciendo un hueco en el trastero porque está seguro de que su padre la va a liar, tiene examen la semana que viene y no está el horno para LEDs.

Una cosa lleva a la otra y al final lo que el padre le ofrece es un panel de control con el que dominar el mundo con un mapa, decenas de botones, luces, lanzadores de misiles ficticios, cámaras, micrófonos, el soporte para la tablet,... una maravilla que, sin embargo, no deja lugar para colocar una maldita libreta. No, en serio, echad un vistazo al vídeo que merece la pena.

Visto en MAKE

Visita nuestra tienda de regalos originales
No Puedo Creer... Que Lo Vendan