Los sistemas de mensajería instantánea son cruciales para la existencia humana. O, no sé, a lo mejor no, porque el cataclismo sufrido con la caída de Whatsapp no fue vaticinado por los mayas y eso es un catálogo infalible: si no sale ahí es que no hay que tenerlo en cuenta (aunque escuché algo de que la mitología nórdica proponía el fin del mundo para el fin de semana pasado. Eso me hace recuperar la fe; igual me paso a los barbudos).

Los que hayáis ido directamente al vídeo porque eso de tener una alternativa a Whatsapp os abre la válvula del ansia habréis descubierto que la mensajería instantánea mediante señales de humo es, bueno, un proyecto al que le falta algún detalle por pulir. La idea no es mala (o sí, para qué nos vamos a engañar) pero en su estado actual es poco más que un vaporizador comiéndose la batería del iPhone.

El plan de Dennis de Bel pasa por seguir desarrollando el S.M.S. (Smoking Messaging Service) y que realmente haya un código de señales de humo que uno pueda grabar en vídeo y enviar a la persona de su elección sin riesgo de que nadie pueda interpretar el código. Quizás suponga mucho esfuerzo para acabar diciendo LOL con humo, de acuerdo; aunque eso de la privacidad es un tema serio: mi LOL es mío y de mi gente y nadie más tiene que saberlo. Cuando quiera hacer algo público escribiré un tratado sobre cetología moderna o compartiré fotos de picatostes en remojo. Faltaría más.

Visto en Technabob

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