Innovar en materia de puertas siempre me ha parecido algo difícil, sobre todo porque tienen que competir con las encantadoras cortinillas de clips de colores.

Pero el austríaco Klemens Torggler lo ha conseguido con su Evolution Door, una puerta que se abre de forma lateral pero no sobre raíles, como ya conocemos, sino sobre sí misma, en una especie de ansia devoradora que nos hace creer que va a desaparecer para aparecer de forma mágica justo al lado, en un hipnótico efecto que nos tendrá todo el día buscando excusas para tener que abrirla. La puerta ha sido dividida en dos mitades unidas por bisagras para conseguir ese efecto y la verdad es que el diseño es simple a la par que inteligente.

Además, sabiendo que la gran mayoría de accidentes caseros que acaban con dedos pillados con puertas implican a las puertas, el bueno de Klemens las ha dotado de un material blando en las juntas para evitar toda sospecha. Lo malo es que si uno quiere dar un portazo para mostrar indignación lo tiene muy difícil; es una puerta demasiado cool para ser dramática.

Visto en Gizmodo gracias a @rufadas

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