Uno está acostumbrado a que las máquinas expendedoras expulsen cosas de su interior de una forma rápida y sin elaboración de por medio (exceptuando el caso de las máquinas de café). La máquina expendedora de burritos es de las pocas que elaboran la comida en el mismo momento; se supone que su interior alberga los ingredientes, los une (hay cinco opciones de burrito) y el proceso de enrollado tarda alrededor de un minuto.

Mientras todo eso sucede la pantalla muestra vídeos promocionales o mujeres bailando para mantener al cliente distraído de los ruidos que le están cocinando su comida. El resultado es un burrito envasado y, según dicen, no todo lo apetecible que debiera. Por el momento sólo existe una de estas máquinas expendedoras en California, aunque hay todo un proyecto para expandirse y conquistar el mundo, por supuesto.

¿Es fiable? Pues sí. Porque la única razón por la que uno se comería un burrito de una máquina expendedora es porque vuelve de una fiesta a las cinco de la madrugada, está todo cerrado y el fantasma del hambre exige su tributo. Y, sinceramente, al fantasma le da igual que le sacrifiques un burrito o una escoba con pelusas: sólo quiere algo sólido.

Visto en Nerdist

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