El concepto en el que se apoyan los cartuchos de semillas es hermoso: en lugar de quitar vidas estarás creando vida con cada disparo. O, para pulirlo un poco, estarás creando vida siempre y cuando no dispares a un ser vivo y lo mates (en ese caso será un empate).

Lo ideal es que estos cartuchos no se usen para disparar a nadie porque, bueno, plantarle una peonía en la rodilla no sólo lo dejará cojo sino que además tendrá que regársela y hablarle para que crezca sana. Hablarle a zonas de tu cuerpo es relativamente normal (sobre todo para dar ánimos), pero faltar al trabajo por tener que hacer la fotosíntesis en el balcón puede crear opiniones dispares. Cuidado con eso.

Como ilustra el vídeo, hay que plantar disparando al suelo. Hay una amplia gama de semillas para elegir, desde margaritas a girasoles pasando por claveles y amapolas. Lo bueno: que no hay que agacharse. Lo malo: que dispares al suelo sin motivo y éste responda. Puede ser muy vengativo.

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