Cualquier macarra básico conoce como mínimo siete formas diferentes de abrir un botellín de cerveza sin un abridor; está en su lista de requisitos y lo demuestra en su rito iniciático. La cosa se complica cuando eres uno de esos tipos que usa camisa por fuera del pantalón, cuyo rito iniciático pasa por vagabundear por una barbacoa con una mano en el bolsillo contando chistes visuales mediante una técnica que pasa por describir la viñeta, añadir los diálogos y explicar el chiste.

Lo sé, son terribles. Y cada día hay más. Estamos rodeados y cualquiera puede ser uno de ellos. Recordad esta máxima y difundidla: los chistes visuales no se cuentan; se ven. Es posible que ya estéis contagiados y hayáis contado alguno por error. Borradlo de vuestra cabeza y procurad no volver a hacerlo. Recordad que mientras describís la viñeta el público está mirando la saliva acumulada en las comisuras de los labios y preguntándose por qué demonios ese tipo tiene la boca tan seca.

La respuesta es sencilla: con tal de ser aceptado en sociedad, el tipo con camisa fuera del pantalón cuenta chistes visuales sin parar. Y, por más que ese espécimen deba ser formateado, hay que ayudarle en lo posible. De ahí que de las Camisas Reforzadas Para Abrir Botellines dependa su supervivencia. Porque no siempre vamos a estar allí para abrirles el botellín; tienen que desenvolverse ellos solos, aprender de sus errores y beber lo suficiente como para no poder hablar. Eso nos ayudaría a todos.

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