Normalmente la única forma de dejar huella en una cena familiar es cayendo borracho sobre los gambones y abrazándolos. Es una imagen difícil de olvidar. La otra opción es gastarse 2.500 euros en esta Mesa Termocrómica.

Cualquier objeto que emita calor hará que la superficie negra desaparezca y deje ver su "esqueleto" durante un tiempo limitado. Ese objeto será normalmente humano y el resultado será el que podéis apreciar en las fotografías.

Es muy útil en situaciones en las que aparezca un puñado de heces sobre la mesa y nadie se atreva a asumir responsabilidades. Tendremos que analizar las huellas y distinguir entre las humanas (ha sido el cuñado), las caninas (el perro), los tacones (el otro cuñado) y los neumáticos (alguien ha subido a la abuela a la mesa con silla de ruedas y todo). Diréis que es fácil distinguir unas heces de otras con sólo verlas, pero os aseguro que he visto cosas que no creeríais.

La otra utilidad es algo más dramática: no hay comida en la que no se discuta si el plato está caliente o frío. La mesa termocrómica acaba con esa discusión, pero, claro, entonces tendremos que hablar de cosas serias. Y eso suele acabar cortando la digestión.

Visto en Geekologie

Visita nuestra tienda de regalos originales
No Puedo Creer... Que Lo Vendan