Imaginaos la escena. Estais en casa, haciendo un poco el paria con tus amigos, y entonces os entra ganas de echar un meo. Podrías ir al baño, pero seguro que está ocupado, o lo tienes a tomar por culo al final del pasillo, y vaya pereza. ¿Mearse encima? Joé, qué guarrada.

Y entonces le echas un vistazo a la PS2 que está en tu habitación. Que estaba muy bien hace diez años, pero ya va siendo hora de jubilarla. Y entonces se te ocurre la brillante idea de hacerlo encima de la consola, a ver si rompe ya de una vez y tienes la excusa para que te compren otra. O a lo mejor ha sido la idea de otro, pero qué más da, es buenísima.

Pues nada, te la sacas, apuntas, sueltas tu lluvia dorada sobre la desdichada consola mientras las risotadas de tus amigos resuenan en tus oídos jaleándote... y entonces el vetusto cacharro se venga. Te suelta una descarga eléctrica que pasa a través de tu meada, penetra en tu cuerpo a través de tu pene y te catapulta contra la pared, dejándote inconsciente sobre el suelo y con el pinganillo chamuscado ante la incrédula mirada de tus amigos.

¿Escena típica de American Pie? ¡No! ¡Verídica! ¡En serio! Ha sucedido en USA (cómo no), y bueno... el chaval por lo visto se está reponiendo de las lesiones en el pene. Así que ya sabéis, cuidadito con vuestras micciones...

Visto en Akihabara Blues

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan