La sala de cine londinense Prince Charles ha tomado la ofensiva contra todos aquellos energúmenos que hablan durante la reproducción de la película. A partir de ahora, uno podrá "ver" a unos tipos con trajes negros ajustados acechando en los rincones, y en el mismo momento en el que suene una palabra que no esté en el guión de la película, saldrán de las sombras y obligarán al infractor a permanecer callado bajo amenaza de arrastrarlo al infierno o a la calle, lo que quede más cerca.

Dichos "ninjas" serán voluntarios y no cobrarán nada, pero tampoco pagarán la entrada. Así que es de prever que de darse esa iniciativa aquí, no vayan más que ninjas al cine, y como no se pueden acusar unos a otros por una cuestión de honor, al final el cine será la algarabía de siempre pero con tipos uniformados. Así que no creo que funcione; hay cosas que sólo se solucionan con la guadaña.

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