No pocas veces nuestro destino está en manos de una papelera, musa de las autoapuestas (dícese de retos solitarios que usan la fórmula "si encesto la bola de papel es que Berta me quiere", en contraposición de las autoestupideces, que se decantan por la fórmula "no hay huevos a escalar la catedral de Burgos sin que se me caiga la cerveza"). La papelera que intercepta papeles amaña nuestras apuestas, procurándonos un destino mejor o, por lo menos, a nuestro gusto.

El artífice se hace llamar Minokur, y para realizar esta pieza de ingeniería se ha valido de ruedas, baterías y una cámara Kinect. En teoría la papelera intuye dónde va a caer el papel y se lanza sin pensárselo dos veces. El hecho de que en el vídeo el propio Minokur la mueva con un mando de la Playstation hace sospechar que la papelera no está del todo acabada. O que nos la intenta colar.

Visto en Yorokobu

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