Técnicas para evitar quemarse la lengua bebiendo hay muchas. Las más tradicionales pasan por sospechar de toda bebida que humee o esperar a que alguien empiece y comprobar si emite gemidos o llora (si su esófago se deshace y muere clamando misericordia también conviene esperar un poco).

Los Drinking Timing Glass diseñados por Hsu Sean pueden ahorrarte más de un disgusto. Están fabricados con un material termo-cromático que cambia el color del recipiente según la temperatura del líquido, yendo de la transparencia del frío a un rojo vibrante para el calor.

En cualquier caso, siempre habrá tipos que se lo tomen al rojo vivo y digan que no les afecta. Error: cuando uno se quema la lengua bebiendo se nota. Dejad de disimular diciendo que os gusta ardiendo. La lengua se acaba soldando al paladar y lo único que se puede pronunciar es me gutta atí, catentito. Un poco de dignidad, hombre.

Visto en Yanko Design

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