El bebé animatrónico de Chris Clarke es infinitamente más educado que cualquier bebé humano: no vomita, no llora, no grita y no te interrumpe correteando por el techo cuando te estás desenganchando de la heroína. Además, su forma de retorcerse en la desesperación humana es muy realista, como si presintiera que la factura telefónica de este mes va a ser brutal.

Su único defecto es que, bueno, no te incita a acunarlo. No digamos ya a darle pecho. Vamos, que da miedo. Que no me acerco a eso ni con una cota de mallas. Y de sacarlo a pasear ni hablemos, ¿para qué? ¿Para ligar con una lavadora? No, gracias, ya me centrifugo yo solo.

Visto en IEEE Spectrum

Visita nuestra tienda de regalos originales
No Puedo Creer... Que Lo Vendan

Tienda regalos originales y divertidos