Me encantan los récord mundiales de cosas absurdas. Y aunque parezca mentira, esta vez no lo ha logrado un japonés. Ha sido Glenn Suter (Australia), que pensó que si hay sofás con forma de coche, porque no coches con forma de sofá. Así un día salió a la calle con su sofá motorizado y alcanzó 163.12 km/h, mesa del salón incluida, a pesar de la rudimentaria aerodinámica del bólido. De aquí a nada vemos piques de sofás contra Twingos en las autopistas de todo el mundo. Mi próximo coche, de escay.

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