Es bastante común castigar a los niños intentando que estén quietecitos unos minutos en un rincón, "pensando" en por qué no está bien hacer la trastada que han hecho. Aunque la realidad es que lo único que piensan es cómo salir lo antes posible de esa incómoda situación.

Seguro que a los treinta segundos, si el crío tiene sangre en las venas, ya empezará a alejarse sigilosamente del maldito rincón, o a dar pataditas en la pared, haciendo manchitas divertidas para él, pero no tanto para sus padres.

El Time Out Timer Stool es un taburete pensado para ser dar más sentido al "rincón de pensar". En realidad se trata de un gran reloj de arena que tiene una duración de unos 5 minutos por ciclo.

Es bonito, gracioso y simpático. Y con suerte servirá para que el niño se esté ahí quieto el primer día que se le castigue, porque seguro que al segundo ya empieza a investigar cómo hacer para desparramar toda esa arena tan chula por el suelo.

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