La empresa Scottevest ha creado un conjunto de diferentes prendas de vestir que tienen en común un elevado número de bolsillos interiores ideados, en un principio, para transportar de manera cómoda los diferentes elementos que acarreamos en el día a día: billetera, móvil, gafas, mp3, tablet, etc. Las mujeres nacidas con el cromosoma que les hace estar siempre con su bolso lo tienen fácil, es algo genético, sin embargo, los hombres no estamos capacitados para llevar nada; ni bolso, ni cartera, ni paraguas, ni nada de nada. Esta deficiencia es la causa de que haya un ratio tan alto de pérdidas dentro del mundo de los complementos masculinos.

Para evitar estas molestias atiborramos nuestros bolsillos con todo lo que debemos llevar y acabamos pareciendo una pavo con demasiado relleno. Si un día dejamos las cosas en casa, como los bolsillos inevitablemente se han deformado , parecemos un pez globo deshinchado. El efecto de los bolsillos flácidos es deprimente. Las prendas Scottevest han sido confeccionadas con el corte y los refuerzos necesarios para que, una vez hayamos cargado con todos los elementos, no sean visibles desde el exterior y la prenda no acabe deformada por su uso.

Creo que bajo la influencia de esta profunda crisis, estas prendas van a encontrar un nicho de mercado entre las personas que se dedican a robar de los supermercados. Con una chaqueta así los ladronzuelos podrán surtir a los jubilados, sus principales clientes, con los artículos robados: pasta para fijar dentaduras, pañales, pilas para sonotones, etc...

Aunque cómoda para viajar, no la aconsejo en los aeropuertos ni en pasos fronterizos, porque si salta la alarma y empiezas a vaciar los múltiples bolsillos te van a meter en un cuartito, donde va a entrar un policía con una sonrisa maliciosa y con unos guantes de goma, y va a cachearte a fondo. Y todos ya sabemos que quiere decir "a fondo".

A mi personalmente me parece muy "cool" y he pensado en comprarla, pero finalmente lo he descartado; no podría tener una de estas chaquetas. Inevitablemente pasaría media hora buscando en qué bolsillo he dejado las llaves y, siguiendo las leyes de Murphy, este siempre sería el último.

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan