Las personas que sacan la lengua bajo la lluvia son especiales. Caminan como un pollo sin cabeza, esperando que el movimiento les ayude a pillar alguna gota más para poder saciar la sed que produce ver caer tanta agua fuera de su alcance. Es un gesto mecánico de pura envidia humana; lo llevamos en los genes. La mayoría de estas personas tropiezan o acaban bajo un desagüe o son atropelladas. Eso es innecesario.

Gracias a Hyeona Yang y Joshua Noble, ya no hay porqué arriesgarse tanto: ya existe el Recogelluvia. Ese amasijo de tubos que se ve en la foto purifica el agua de la lluvia y la almacena en los hombros y bolsillos. Una vez purificada, sólo queda sorber. Ahora ya sólo deberemos envidiar los bienes ajenos. El impermeable en sí no es el colmo de la elegancia, todo hay que decirlo, pero para el caso poco importa.

Por ahora es sólo un diseño. Si llega a distribuirse podrá valer 100, 1.000 ó 10.000; sea lo que sea, los vale si te salva de ir con una botella bajo la lluvia o de un pinzamiento en el cuello de tanto mirar al cielo o, en general, de situaciones odiosas. Porque hay situaciones en la vida en las que uno desearía estar muerto y una situación, la muerte, que lo único que desea es que le dejen de hacer llamadas perdidas.

Visto en Neatorama

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