"Te sueles echar orina en la piel, particularmente en la cara y las manos. Así ensucias tu lugar de trabajo y pones en peligro la salud de tus compañeros".

Con ese argumento el buen Zoppelt es despedido del castillo-museo Belvedere, en Austria, donde había trabajado durante 27 años no precisamente como duque. En el pasado "la terapia nunca les había supuesto un problema", dice un angustiado Zoppelt mientras se seca una cara tersa y juvenil.

En su barrio corre un rumor: a sus 57 años se ha dejado una cresta y ha tatuado sus dedos. Esta madrugada alguien ha dejado una pintada en los alrededores del castillo Belvedere: "la venganza será terrible". Está hecha a la altura de la rodilla, con un líquido todavía sin identificar.

Visto en Weird News

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