Eso de investigar para que los robots tengan la apariencia humana más realista posible está muy bien. Se han hecho grandes avances en antropomorfología, pero ya era hora de que algún científico se diera cuenta de que hay un elemento que se está ignorando y que es crucial: El poder reproducir el olor que hacen los humanos en diferentes situaciones para aumentar el realismo del mensaje emitido. Sí, ya se que la primera situación que imagináis es la de un robot oliendo a humano que no se ha duchado en una semana, pero hay que tener en cuenta que también se producen olores sutiles cuando somos sometidos a presión, stress o situaciones donde se experimente miedo u otras emociones. Esos pequeños impactos olfativos también influyen en la relación interpersonal.

Pero bueno, ya sabéis cómo somos aquí; lo que nos importa en realidad es poder enseñaros las fotos de un sobaco artificial hiperrealista, para que veáis su apariencia y, si hay suerte, podáis incorporar una filia nueva a vuestra colección.

Visto en Gizmodo.es gracias a Rodrigo

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