Hay ciertas leyes que, aunque no estén escritas, no dejan de ser universales, inmutables en el tiempo y en el espacio; en lo que respecta al mundo automovilístico hay un par que vale la pena comentar:

  • La potencia de un conductor y la de su vehículo son inversamente proporcionales, claros ejemplos son el jovenzuelo con un SEAT Panda echo polvo y el vejete con Jaguar. La chavala que va al lado sonríe en ambos casos, pero por diferentes motivos.
  • Los decibelios emitidos por un vehículo están determinados por la edad del vehículo y la del conductor, siendo el equipo de música un factor incremental, así como alerones, pegatinas y tatuajes.

El siempre sabio refranero confirma la ley, "no hay parto sin dolor ni hortera sin transistor", la palabra transistor ya da idea de la antigüedad del refrán.

Para ayudarnos a que nuestro coche suene como un cohete tenemos el Vrominator , una dispositivo que emite por la radio FM el ruido que produciría nuestro coche si tuviese un motor V8. Lo curioso del aparato es que va sincronizado con la señal del alternador, para una amplia lista de vehículos, por lo que el ruido irá acompasado con nuestras frenadas y aceleraciones.

¡Cómo mola hacer un ruido del diablo y, al girar la esquina, que en lugar de ver un deportivo se encuentren con un utilitario!

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