He de reconocer que a mi me ha costado mucho descubrir donde estaba la cámara, sabiendo que había, así que para quien solo piense que es un cargador le debe ser prácticamente imposible verla. Su utilización es bien simple, se conecta a cualquier enchufe, el cual alimenta la cámara, y va grabando todo y guardándolo en una tarjeta SD.

Se me ocurren muchísimas utilidades para esta cámara oculta y ninguna buena, de hecho, tras mucho pensar, incluso creo que ninguna legal. El arte del espionaje casero al servicio de matrimonios celosos, jefes desconfiados y otros voyeurismos menos safe-for-work.

Visto en The Gadgeteer

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