A quien se le ocurriese la idea de coger 3 hierros y una base y forrarlos de poliuretano para montar una silla, no estaba bien de la cabeza. O directamente pesaba poco y la cosa salió bien. Pero mira, sea como fuere, el japonés siguió adelante con la idea y diseñó una silla invisible, a menos, en apariencia.

Porque ese es el efecto que nos muestra cuando alguien se sienta. Al ser transparente, parece que nuestro culo flota en el aire. Aunque no se yo. No me fiaría mucho de esa silla. Además, no la podríamos usar en verano, por que nos sudarían las pelotas que daría gusto.

Y perdón por mi lenguaje, pero es que hace mucho calor para ser abril. :D

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