Frases como: "nunca he sido capaz de hacer uno" o "le quito las pegatinas y luego se las pongo" son habituales al hablar del cubo de Rubik. Pues basta ya de romperte la cabeza intentando juntar los colores sin éxito, ahora lo que vas a devanar no es tu cerebro sino el del propio cubo. Quizá te sientas mejor sabiendo que no es tu materia gris la que se está revolviendo sin encajar correctamente las piezas. En cualquier caso, vas a seguir dándole vueltas al cerebro sin ningún resultado, que para eso estamos.

Visto en Neatorama gracias a Elías

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