Lo de tener una alfombra con un oso polar es algo muy pasado de moda. Ahora lo que se lleva es alfombras humanas. Bueno, pero no de humanos de verdad, lo cual sería un poco ilegal, sino simulaciones de humanos.

Y esto es lo que ha hecho una artista. Y encima consigo misma, ya que la alfombra es imagen y semejanza suya. Tal y como cuenta la autora en su página, se tiró un par de horas tirada en el suelo para hacer el molde del que saldría luego la alfombra.

Si te gusta la idea y no te apetece tanta parafernalia, siempre puedes ir a un sex shop, comprar una muñeca hinchable y rajarla. Más cutre, pero mismo efecto.

PD: la posición de la cabeza y boca de la artista alfombrada incitan a prácticas no muy recatadas...

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