No se a vosotros qué es lo que os parecerá más sorprendente de este invento. Pero para mi, sin duda, es el bote de laca empleado, que data de los años de la posguerra, como poco.

diy

Un tal Johannes Vogl debía estar harto de que pequeños y grandes insectos se apoderaran de su habitación, de modo que decidió crear este lanzallamas matamosquitos de fabricación completamente casera.

Una tarde cualquiera decició robarle el bote de laca a su madre, el manillar de la bicicleta a su hermano pequeño y el mechero a su padre, y todo para fabricar este arma letal. No hay mosquito ni moscardón que escape de las llamaradas del mismísimo infierno.

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