En el momento en que un ratón se acerca a un trozo de queso, colocado estratégicamente, ya tiene un pie en la tumba. Y nunca mejor dicho con esta trampa para ratones, diseñada por Sarah Dery.

El mecanismo es sencillo, el ratón se acerca al queso y al quedar atrapado (muerto) por culpa del cepo, permanecerá por siempre en el interior del ataúd de cartón. Esto nos evitará tener que tocarlos con nuestras propias manos. Simplemente le cerramos la tapa de la caja, y un problema menos.

Algunos diréis que es cruel, pero al menos tendrán una muerte digna.

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