Es conocido que la vieja costumbre de intercambiar trocitos de cartón con los datos personales es una práctica un tanto desfasada e inútil. La inmensa mayoría acaban archivadas en la papelera más cercana u olvidadas en un cajón. Por eso la única opción es ser original y buscar impactar de alguna forma u otra al destinatario de la misma.

En el caso de las MeatCards, al igual que con las tarjetas-cacachuetes, o las catapultarjetas, la intención es darle algún sentido práctico, aunque creo que no lo han conseguido. Porque un cacahuete sí que puede apeceter comértelo en un momento dado, pero un trozo de carne de origen desconocido, con un texto impreso a láser, a no ser que seas un clon de Homer, no creemos que te abra mucho el apetito.

Aún no se pueden comprar, están en fase de pruebas, pero pasa por la web de Meatcards.com o síguelos en Twitter y estarás informado en todo momento de las novedades.

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