Esta sonriente chica que veis, ni es mago, ni hija de David Coperfield ni tiene un coche fantástico. Tan solo es una joven que estudia arte en la universidad de Lancashire y que ha decidido que tiene que emplear su arte en su coche, un skoda fabia.

Así que se puso manos a la obra e hizo de su coche un coche invisible. Aunque con un pequeño matiz. Para que fuese invisible simplemente lo pintó para que, al ser visto desde un punto concreto y estar aparcado en el sitio exacto, pareciese invisible.

De esa forma, si el coche no está en ese sitio o no lo estamos mirando desde el ángulo correcto, será simplemente un coche raramente pintarrajeado o tuneado.

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